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Zaragoza

CONCEJAL DE ECONOMÍA DE ZARAGOZA

Francisco Catalá: "El Ayuntamiento se seguirá endeudando mientras dure la crisis económica"

Pese a las críticas, apuesta por seguir recurriendo a la deuda para cuadrar las cuentas y no descarta futuros recortes inversores ante el desplome de los ingresos.

Francisco Catalá, en su despacho del Ayuntamiento de Zaragoza
Francisco Catalá: "El Ayuntamiento se seguirá endeudando mientras dure la crisis económica"
OLIVER DUCH

El PSOE dijo en 2003, cuando llegó al gobierno municipal, que no había ni para papel higiénico. En aquel momento, la deuda a largo plazo era de 477,4 millones de euros y la deuda a corto de 119,8. Hoy esos parámetros son de 733 millones y 271,8.¿Tenemos hoy para papel higiénico?

Hoy el Ayuntamiento es solvente. Un ejemplo es que en un momento en que las entidades bancarias tienen dificultades para dar créditos, al Ayuntamiento le siguen ofreciendo líneas de financiación en las mejores condiciones. Si la oposición sigue haciendo derrotismo económico, puede llegar a deteriorar la imagen pública de esta institución.

 

¿Pero la situación es mejor, peor o igual?

Fíjese hasta que punto es mejor que cuando entramos la deuda estaba por encima de los índices legales, el ahorro neto era negativo y el remanente de tesorería era negativo. Ahora todos los parámetros son positivos. He liquidado el presupuesto con el 109% de deuda y cuando llegamos estaba en el 120%. Porcentualmente la deuda era más importante entonces que ahora.

 

Hace poco dijo que los porcentajes de deuda son espléndidos. ¿Existe entonces margen para aumentar el endeudamiento, ya que a final de año el Ayuntamiento estará por encima de ese 120% del PP?

Estaremos dentro de la legalidad.

 

Porque ha habido un cambio normativo.

Ha habido un cambio normativo porque se supone que los ayuntamientos, cuando tenemos dificultades económicas, tenemos que endeudarnos. Cuanta más deuda tiene el Ayuntamiento menos zaragozanos van al paro. Seguiremos endeudándonos mientras dure la crisis económica. Pero lo importante es saber que de cada cien euros que ingreso, solo empleo seis euros en devolver la deuda.

 

¿Y eso es bueno o malo?

Eso es muy bueno. La media de devolución de la deuda es 20 años. Pero en Europa ya hay gobiernos que piden créditos a 100 años. Cuando se hace una infraestructura de gran importancia la tienen que pagar dos, tres o cuatro generaciones. Intentaremos amortizar, pero mientras dure la crisis, el Ayuntamiento tirará del carro. Por eso decía que la deuda era espléndida.

 

El año pasado se disparó la deuda a corto plazo en 100 millones de euros. ¿Cómo resolverá los problemas de tesorería?

Tenemos este problema de liquidez porque los ingresos provenientes del Estado han bajado respecto a las previsiones. Ya se puede valorar en casi 100 millones lo que recibiremos de menos en 2010 respecto a 2007. Además, vendimos casi el 100% del suelo, pero mejorando las condiciones y aplazando el pago 15 meses. Eso produce un problema de liquidez. Pero estamos orgullosos de esa decisión, porque gracias a ella los promotores siguen construyendo. Tenemos problemas en la primera fase del año porque nuestro gran ingreso tributario, que es el IBI, lo cobramos en abril.

 

Pero los ingresos de IBI son para los gastos de 2010, no para cubrir los de 2009.

Por eso estamos gestionando medidas para que en 2010 el gasto se contraiga al máximo sin que repercuta en los servicios. Me estoy reuniendo con las grandes contratas para que el gasto de 2010 no alcance la ejecución completa, no se agote el presupuesto y se alivie la tesorería.

 

¿Con qué plazo se está pagando a los proveedores?

Se han dado instrucciones para que haya unas prioridades. La primera es que a las pequeñas y medianas empresas sean las primeras en cobrar. Estaremos entre los 60 y los 70 días. Para las grandes empresas es más largo el plazo, pero tienen más músculo y van a poder aguantar mejor.

 

¿Existe el riesgo de que el Ayuntamiento sea solo un mero gestor de gasto corriente y no tenga capacidad de inversión?

A veces se habla del gasto corriente de forma peyorativa, como si fuera el sueldo de los políticos. Y el gasto corriente son las guarderías, es la policía, la luz, la limpieza? Venimos de una fase en que llevamos cinco o seis años gastando en inversiones lo que nunca se pensó en esta ciudad. Y este año tendremos un altísimo nivel de inversión. Si me garantizan una financiación adecuada, seguiremos con ese nivel de inversiones, pero si no es así, mi obligación es prestar los servicios públicos a los que por ley estoy obligado.

 

Y bajarán las inversiones.

Si de algún sitio puedo rebajar será de obras nuevas. Los ciudadanos están hartos de obras, Zaragoza creo que no necesita más equipamientos en este momento y tiene un nivel de infraestructuras superior a la medida de cualquier otra ciudad. Que ahora podamos bajar nuestro nivel de inversión no solo es conveniente, sino que lo agradecerán los ciudadanos. Luego, la inversión retornará a la normalidad. Creo que si hacemos un plan de financiación de la Administración Local, si el Estado y el Gobierno autonómico reconocen en un futuro los más de 150 millones de euros de gasto en competencias impropias y recuperamos una parte importante, lograremos parámetros normales de inversión.

 

En 2003, el PSOE esgrimió la mala situación económica para subir los impuestos.

Ni este año ni el que viene subirán los impuestos. Hay que solucionar la crisis sin subir impuestos, con un mayor endeudamiento y con capacidad de generar ilusión.

 

¿Y las tasas? Se ha solicitado el suministro de agua de Yesa y eso repercutirá en el recibo. ¿Cuánto subirá la factura?

Veremos si se produce este año. No la comenzaremos a pagar hasta 2011 y hasta que no se recrezca Yesa no habrá repercusión fuerte. Hay un diferencial, que escalonadamente pondremos en los recibos para que no sea gravoso. Pero ningún ciudadano dejará de beber agua porque sea cara.

 

¿Se deberían aplazar grandes proyectos como el estadio, la Expo 2014 o los Juegos Olímpicos en esta situación económica?

En mi opinión, no. Los eventos dinamizan la posibilidad de invertir en la ciudad, son pequeñas excusas ante otras administraciones para plantear un plan de acompañamiento. Tener proyectos ilusionantes es lo que sacará a la sociedad de la apatía en la que la coloca una crisis económica.

 

¿Y el campo de fútbol tendrá dinero?

Estamos en la fase del estudio de viabilidad para ver la gestión del campo. Ese estudio nos dirá si es viable o no y si con una gestión comercial adecuada sale sin necesidad de poner dinero de los presupuestos. Si del estudio financiero se desprendiera que se tienen que, presupuestariamente, poner cantidades importantes para financiarlo, el gobierno se replanteará los plazos de puesta en marcha del campo de fútbol.

 

Su antecesor, Alberto Lafuente, fijó en la estabilidad presupuestaria el eje de su gestión. Cuando se fue, el único consejo que dio fue mantener esa política. Pero en cinco años nunca ha llegado a cumplir ese principio.

Es un problema de ortodoxia presupuestaria. Aquí estamos para que los ciudadanos sean más felices, tengan mejores servicios, que esta ciudad sea más importante y que haya menos paro. Y si para esto tengo que romper el principio de estabilidad, que encorseta a los ayuntamientos más que a otras administraciones, pues lo romperé.

 

No comparte la tesis de Lafuente.

No, no la comparto.

 

Ha estado envuelto en varias polémicas por ciertos excesos verbales. La última fue cuando llamó al concejal del PP Sebastián Contín "rata que rebusca en la basura". ¿Se arrepiente?

Con el tema de Contín no voy a utilizar ni cinco segundos. Estoy de acuerdo en que me equivoqué en las formas, pero en el fondo dije lo que creo que piensan 29 concejales de este ayuntamiento.

 

¿Y cuál es ese fondo?

Han pasado los cinco segundos.

 

Ha hablado de la caída de ingresos y de la crisis. ¿Pero asume alguna equivocación?

Como todos los días me despierto leyendo la prensa, suelo estar al corriente de las críticas constantes a mi gestión. Parte de ellas, seguro que tienen razón. Admito que puedo haber cometido errores. Pero con carácter general, diría que es positiva porque hemos dejado una ciudad distinta. En época de crisis debo ser el que más aguante las críticas. Es normal. Siempre hay que echarle la culpa a alguien cuando la economía va mal. Ya sospechaba que de lo de Lehman Brothers algo me tocaría. Me enteré por la prensa, pero es posible que alguna de mis acciones fuera el detonante de la quiebra de los norteamericanos y de la crisis mundial.

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