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La crecida del Ebro anega cientos de hectáreas de cultivo en la Ribera Baja

Alcaldes y agricultores vuelven a pedir una limpieza urgente del río para evitar los daños

Enrique Rubio, vecino de Osera de Ebro, observa la distancia entre el río y su huerto.
La crecida del Ebro anega cientos de hectáreas de cultivo en la Ribera Baja
Esther Casas

Fuentes/Osera. La cresta de la crecida del Ebro llegó ayer a la Ribera Baja, donde anegó cientos de hectáreas de cultivo. Aunque esta avenida ordinaria del río no provocó daños graves en esta zona ni afectó a los cascos urbanos de las poblaciones, alcaldes y agricultores volvieron a insistir en la necesidad de dragar el río y hacer una limpieza urgente del cauce.

El mayor nivel del Ebro a su paso por Zaragoza se registró en la noche del domingo, cuando se alcanzaron los 1.554 metros cúbicos por segundo y una altura de 4,39 metros (inferior a la prevista). Aguas arriba, el río inundó durante el pasado fin de semana unas 8.000 hectáreas de cultivo y rompió unos veinte metros de la defensa de Remolinos.

En Fuentes de Ebro, más de un centenar de hectáreas se vieron anegadas. Félix Ozcoz, ganadero de vacas de lidia, tuvo que trasladar unas 500 reses a otra zona del municipio con antelación. "La finca está en una zona inundable. Lo malo es que antes las riadas eran cada cinco años o así y ahora todos los años hay al menos una o dos crecidas importantes", apuntó Ozcoz.

En Villafranca, el alcalde, José Antonio Moreno, aseguró que un centenar de hectáreas se inundaron con la subida del nivel del freático, aunque se mostró satisfecho de que, en esta ocasión, la mota recientemente construida hubiese aguantado. El concejal de Agricultura de Osera, José Luis Peris, cuantificó en 250 hectáreas de cultivo los campos anegados, la mayoría de trigo y cebada.

En Quinto, Pina y Gelsa las afecciones fueron menores y la punta de la crecida pasó sin problemas. Según explicó el alcalde de Quinto, Javier Abenia, las aguas de retorno habían anegado algunos campos agrícolas, pero sin provocar daños importantes. En Pina, no hubo que lamentar desbordamientos, algo que tampoco ocurrió en Gelsa. La alcaldesa, Francisca de la Torre, dijo que el agua no se había acercado al dique.

"Cada día se ve que el nivel está más alto. Habría que dragar el río para evitar problemas", apuntaba el alcalde de Quinto. Una opinión que compartían tanto los agricultores como otros alcaldes. El primer edil de Gallur, Antonio Liz, afirmó ayer que esta misma semana convocará una reunión con los agricultores para protestar por su "indefensión" ante las avenidas.

En Gallur, cerca de 1.200 hectáreas de cultivo de vieron anegadas, sobre todo alfalfa y trigo. "Se ha demostrado que las motas y áreas controladas no han funcionado", dijo Liz. "Cada año, el daño es mayor con el mismo nivel del río, lo que demuestra que es necesario que se intervenga ya y se limpie", añadió el alcalde de esta localidad.

En la Ribera Alta, el agua anegó cerca de 8.000 hectáreas en Novillas, Pradilla, Gallur, Boquiñeni y Cabañas.

Según informó Efe, tanto desde la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Aragón (Araga) como desde el sindicato UAGA indicaron que riadas "ordinarias" como la ocurrida este fin de semana, provocan daños "extraordinarios". Aseguraron, además, que los agricultores de la zona están "desmoralizados", "desconcertados" y "malhumorados", y reivindicaron que se limpie el río para evitar estas inundaciones.

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