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Los motoristas reclaman más aparcamientos específicos y el arreglo de baches peligrosos

Con el auge de las bicis y la apuesta por el tranvía, el colectivo de moteros se siente ninguneado. Mutua Motera denuncia que son los únicos vehículos con los que no se cuenta en el Plan de Movilidad Urbana.

Con la prohibición de aparcar motos en todo paseo de la Indepencia, los vehículos estacionados se acumulan en Puerta Cinegia.
Los motoristas reclaman más aparcamientos específicos y el arreglo de baches peligrosos
JUAN CARLOS ARCOS

Zaragoza despierta poco a poco a las necesidades de los ciclistas. La ciudad se ha poblado de carriles bus y en un futuro próximo también estrenará su flamante tranvía. Sin embargo, hay un colectivo que se siente ninguneado y que pide una y otra vez que el Ayuntamiento le 'tenga en sus oraciones'. Se trata de los motoristas. "Ni siquiera cuentan con nosotros en el Plan de Movilidad Urbana de Zaragoza, donde sí tienen cabida colectivos de taxis, ambulancias, bicicletas y todo tipo de vehículos", se queja Andrés García, de la asociación Mutua Motera, que siente envidia de otras ciudades -Madrid, Barcelona o San Sebastián-, donde la coordinación y el trabajo mutuo entre moteros y administraciones ha dado muy buenos frutos.

 

Pero, ¿es Zaragoza una ciudad indicada para ir en moto? Hay quienes la desaconsejan por el frío y el cierzo, y quienes opinan que la efectividad del sistema Bizi está provocando un trasvase de usuarios de un medio de locomoción a otro. Sin embargo, los 'moteros de pro' defienden las bondades de sus dos ruedas y se aferran a la recomendación de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) sobre seguridad vial, que apuntó que para evitar los atascos de las grandes ciudades habría de fomentarse el uso de las motos.

 

Lo cierto es que entre motocicletas y ciclomotores hay unos 40.000 vehículos circulando en Zaragoza, donde existe -incluso- un club exclusivamente de moteras chicas. "Llevamos ya 18 años de actividades", cuenta Alicia Júdez, de Moto Club Rosas, que participa en concentraciones y realiza salidas con un aliciente que ninguna perdona: el almuerzo de los domingos. Júdez apunta que el caballo de batalla de muchos motoritas de Zaragoza es la falta de aparcamientos específicos. Aunque pueden estacionar en la zona azul, muchos prefieren la acera -aún a riesgo de ser multados- para que sus motos no sean golpeadas por los coches. La normativa de circulación de Zaragoza indica que se puede aparcar en las aceras, a diferencia de otras ciudades, cumpliendo una serie de requisitos: la ordenanza municipal permite estacionar en aceras de más de tres metros de anchura, en paralelo a la calzada y a una distancia de metro y medio del bordillo. Lo cierto es que hacerlo "con racionalidad, sentido común y sin molestar visualmente" suele ser suficiente para no ser multado, pero los motoristas siguen denunciando que los aparcamientos específicos de Zaragoza son muy escasos. También hay 'prohibiciones expresas' como todo el ancho y largo del paseo de la Independencia, donde "los aparcamientos de motos no deben ser tan rentables como las terrazas de los bares por las que sí puede cobrar el Ayuntamiento", puntualizan desde Mutua Motera.

 

Otros 'handicaps' de Zaragoza como 'ciudad motera' pueden ser sus altísimos impuestos de circulación, si bien los usuarios los asumen con resignación y prefieren denunciar imperfecciones en la calzada como baches o alcantarillas hundidas, badenes a la entrada de los pueblos -que ya se van rayando-, o rotondas de riego automático que están mal reguladas y 'chipian' a los motoristas, con el consecuente riesgo de que la pintura de pasos de cebra y otra señales les hagan resbalar.

 

Fuera de la ciudad, el otro debate sempiterno es el de los guardarraíles. El propio Pere Navarro, director general de la DGT, confiesa que "la carretera tradicionalmente se ha pensado solo para el coche y hay muchos elementos diseñado exclusivos para el automóvil". Así, los guardarraíles han podido salvar tantas vidas de conductores como de motoristas han sesgado. Aunque la gestión de las calles en Zaragoza tiene una casuística infinita (algunas dependen de Fomento, otras de Movilidad Urbana...), en algunas curvas de la ciudad sí se han sustituido vallas rígidas por otras de protección inferior. Sin embargo, algunas de estas protecciones, conocidas como SPM (Sistema de Protección para Motoristas), se han instalado erróneamente sobre los bordillos de la acera y no resultan efectivas en caso de accidente.

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