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Alegan la madurez sexual de una menor para justificar un presunto abuso

El fiscal pide 5 años de cárcel para un hombre que tuvo relaciones con una niña de 13 años.

La supuesta madurez sexual de una chica de 13 años fue alegada ayer en un juicio contra Giovanny M. O. (se omiten los apellidos para evitar identificar a la menor) para pedir su absolución por un delito de abusos sexuales. El fiscal pide para él cinco años de prisión y seis de alejamiento, mientras que su abogado del turno de oficio, Pablo Barcelona, pidió que sea absuelto ya que las relaciones plenas que mantuvieron fueron con el consentimiento de la menor y no hubo prevalimiento.

 

La fiscal, por su parte, alegó que el hombre se aprovechó de que la chica estaba acogida temporalmente en casa de su ex mujer y que accedió a sus pretensiones para que no la mandaran con su madre (que le había sometido a malos tratos) o a un centro de menores.

 

Durante la vista oral testificaron dos psicólogas que pusieron de relieve la madurez psico-sexual de la joven y la situaron tres años por delante de su edad (en esos momentos tenía 13 años y 4 meses). Argumentaron también los aspectos culturales de origen ya que tanto la chica como el acusado son colombianos y en su país los jóvenes se inician antes en las relaciones sexuales. De hecho, en estos momentos la joven ya es madre. No obstante, la representante del ministerio público argumentó que no es la madurez psico-sexual de la joven lo que influyó en la relación sino su situación familiar.

 

Giovanny M. reconoció en el juicio que acudió a casa de su ex mujer para ver a sus hijos y que allí encontró a la menor y mantuvo relaciones con ella. "Nunca la forcé. Me dejé llevar por el tipo de charla que tenía con ella y perdí el control. Pero reaccioné pronto y me fui. El resto del día ella estuvo cariñosa conmigo y no noté rechazo ni repudio. Creo que luego lo comentó para hacerse notar. Si ella me dijo que no, yo no lo escuché", manifestó.

 

La joven, por su parte, declaró protegida por un biombo y manifestó que apenas recordaba lo sucedido. La víctima sí que admitió que dijo no a las pretensiones del acusado, pero acto seguido añadió que "igual no lo hizo con suficiente fuerza o contundencia".

 

El médico forense no apreció ningún signo de violencia en su cuerpo y tanto el fiscal como la defensa reconocieron que no hubo intimidación.

 

El quid de la cuestión es saber si hubo prevalimiento y el acusado se aprovechó de su posición de superioridad y de las circunstancias familiares y personales de la menor, puesto que esta no quería que los hijos de la señora que la tenía acogida en su casa se enfadaran con ella ni que la metieran en un centro de menores. Así lo mantuvo el fiscal, aunque la defensa alegó que fue voluntario. Subsidiariamente, solicitó para él la atenuante de falta de comprensión de la consecuencia de sus actos y la analógica de confesión.

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