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CASABLANCA

De escuadra y cartabón

Los autobuses desviados por las obras deben hacer el giro por la calle de la Vía con una precisión milimétrica. Tan apurado es el espacio que algunos se suben a las aceras, por lo que los vecinos piden el máximo cuidado.

La calle de la Vía, estrecha, populosa y comercial, vive desde el 21 de septiembre un constante paso de autobuses. Cuatro líneas la atraviesan desde que se iniciaran los desvíos, aunque entrar en ella no sea nada fácil. El giro es complicado y los conductores deben hacerlo con una precisión milimétrica. Tanto que, si no calculan bien, se suben a las aceras, lo cual supone un riesgo evidente para el peatón.

 

El problema está en la curva que deben dar en la calle del Embarcadero hacia la izquierda para coger la calle de la Vía. Se trata de un giro cerrado entre dos calles muy estrechas, por lo que no es nada fácil. De hecho, para que los autobuses articulados pudieran darlo, tuvieron que eliminar un poco de la acera derecha de la calle del Embarcadero -sentido Vía Ibérica-, para que los autobuses pudieran abrirse y coger el ángulo adecuado.

 

"Aun así, hay algunos que no cogen bien el giro y se suben a las aceras, tanto a la de la derecha, con las ruedas de adelante como a la de la izquierda, con las de atrás", señala José Antonio Bergua, presidente de la asociación de vecinos de Casablanca. Afortunadamente no ha habido ningún accidente, pero Bergua señala que ese giro "es un problema" y reclama "prudencia" a los conductores.

 

Además, los vecinos señalan que el tráfico en Casablanca es muy complicado, ya que a la gran presencia de autobuses mencionada se une que hay varias calles que están en obras, por lo que la circulación en el barrio es lenta, y buscar aparcamiento, tremendamente complicado. Además, las obras para permitir el giro de la calle han cortado el tránsito peatonal por la acera, lo que obliga a los vecinos a cruzar la calzada para poder continuar, interrumpiendo así más el tráfico.

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