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El detenido por varias violaciones es reconocido por dos de sus víctimas

Las jóvenes lo identificaron sin ningún género de dudas como el hombre que les atacó este verano al entrar en sus casas. Una tercera está pendiente de una nueva diligencia.

Dos mujeres que este pasado verano fueron víctimas de sendas violaciones han reconocido sin ningún género de dudas a Cornel D. como el hombre que las atacó. Este individuo, que fue detenido el pasado 16 de septiembre en la plaza de San Miguel, se encuentra encarcelado de forma preventiva en la prisión de Zuera después de que una de las jóvenes lo identificara en las fotografías que le mostró la Policía tras ser arrestado. A la otra chica también se le enseñaron varias imágenes, pero tuvo algunas dudas y el juez decidió ponerlo en libertad por su caso.

 

Sin embargo, todas las vacilaciones se disiparon cuando lo vieron en persona en la rueda de reconocimiento que se organizó en el juzgado, asistido por su letrado, Juan José Serra. Ambas lo señalaron como el tipo que atacó a una de ellas el pasado 12 de septiembre en la zona de Cuéllar y a otra el pasado 22 de agosto.

 

Las diligencias contra Cornel D. continúan abiertas y esta misma semana se celebrará una nueva rueda para que una tercera víctima trate de identificarlo como su agresor.

 

Al detenerlo, la Policía creyó que le podría atribuir al menos cuatro de los nueve casos de violación denunciados en las últimas semanas en Zaragoza. Su convencimiento se basaba en la forma de actuar descrita por las víctimas y en las coincidencias que se apreciaron en muchos de sus relatos. Sobre todo, en la descripción de los tatuajes que lleva en varias partes de su cuerpo. Por el momento, van dos seguras y una tercera pendiente de la mencionada diligencia judicial.

 

Los agentes de la Jefatura Superior de Policía de Aragón seguían los pasos de este hombre desde hace varias semanas e incluso lo habían arrestado en alguna ocasión, aunque después lo tuvieron que poner en libertad. La información facilitada por una de las últimas denunciantes fue la que permitió estrechar el cerco sobre el sospechoso, hasta conseguir detenerlo en pleno centro de la ciudad.

 

El arrestado, que vivía solo y ahora no trabajaba, solía actuar de madrugada y elegía como víctimas a chicas que regresaban solas a sus domicilios, situados en calles poco transitadas y con escasa iluminación. Después, las seguía hasta sus portales y, cuando las mujeres ya habían abierto la puerta, metía el pie para evitar que se cerrara o daba una patada a la puerta y se colaba dentro.

 

El habitáculo del ascensor e incluso el cuarto de máquinas eran sus lugares elegidos para asaltar a las víctimas, aunque también ha actuado en edificios sin elevador y ha perpetrado la agresión en el portal. Tras cometerlas, solía hablar con sus víctimas y fumarse un cigarrillo de una marca determinada, la misma que usaba cuando fue arrestado y que sirvió para reforzar las sospechas de la Policía sobre él.

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