Zaragoza

SUCESOS

El padre de un joven muerto en accidente se enfrenta a una demanda de 400.000 euros

La aseguradora del coche de su hijo le exige el dinero pagado a las familias de los otros tres fallecidos en el siniestro. Intenta demostrar que circulaba ebrio, lo que no recoge la autopsia

El accidente en el que murieron los tres zaragozanos y un vecino de Valencia se produjo en Barracas.
El padre de un joven muerto en accidente se enfrenta a una demanda de 400.000 euros
a. garcía

El padre de un joven zaragozano fallecido en un accidente de tráfico registrado hace siete años y medio en Barracas (Castellón) podría tener que hacer frente ahora a los 408.619 euros con que fueron indemnizadas las familias de las otras tres víctimas mortales del siniestro. Eso es lo que pretende la aseguradora GES, con quien estaba contratada la póliza del Volkswagen Golf que conducía su hijo, Samuel P., de 20 años. La compañía intenta demostrar que el joven conducía ebrio y que por tanto fue el responsable de la colisión. Sin embargo, en la autopsia practicada al cadáver del conductor no se tomaron muestras de sangre para averiguar si circulaba bajo los efectos del alcohol.

 

El juicio debería haberse celebrado en marzo del año pasado en los juzgados de la plaza del Pilar de Zaragoza, pero tuvo que suspenderse porque, pese a que el accidente tuvo lugar el 30 de marzo de 2002, aún no había llegado el informe de la autopsia. La vista tuvo lugar finalmente ayer, con la presencia de uno de los guardias civiles que instruyó el atestado, la del único superviviente del accidente y la del conductor de un tercer vehículo que también se vio implicado. Sin embargo, por la trascendencia de sus explicaciones, fue la intervención de los peritos la que más interés suscitó.

 

El especialista propuesto por la aseguradora, Jaime Eguren, basa sus conclusiones en las muestras de humor vítreo -masa gelatinosa que se encuentra en el ojo- y orina que se tomaron al cadáver de Samuel P. A falta de una prueba de etilometría, el perito entiende que las tasas obtenidas (2,19 gr/l y 2,51 gr/l, respectivamente) son suficientes para demostrar que el joven circulaba ebrio. De hecho, llegó a hablar de una "embriaguez clínica".

 

La médico forense en excedencia Dolores Serrat, que actuó también como perito por encargo de los padres del fallecido, cuestionó la forma en que se practicó la autopsia del cadáver del conductor y negó la validez de las muestras de humor vítreo y orina. Como concluye el Instituto Nacional de Toxicología en uno de los tres informes elaborados para este caso, Serrat considera que la tasa de alcohol en humor vítreo solo es fiable cuando se extrae en la fase postabsortiva. Es decir, cuando ya no quedan restos de alcohol en el estómago porque este se ha metabolizado. "Y como no se abrió el abdomen del cuerpo, es imposible saber de qué fase hablamos", indicó.

 

El perito de la aseguradora dijo que cuando los forenses abrieron el cráneo del fallecido el cerebro olía a alcohol. A este respecto, la otra perito insistió en que sus compañeros todavía incurrieron más en el error si al detectar ese olor no practicaron las pruebas necesarias para demostrar de forma objetiva esa posible impregnación alcohólica.

 

"Porque la normativa dice que, en estos casos, hay que extraer cuatro tipos de muestras: de humor vítreo, del contenido gástrico del estómago y sangre del ventrículo derecho y de la arteria femoral", señaló la especialista.

 

Los hechos se produjeron sobre las 8.45, en el kilómetro 57,100 de la carretera N-234, a la altura del término municipal de Barracas. Samuel P. y otros tres amigos de Zaragoza regresaban de Oropesa, donde habían pasado el Viernes Santo y el Sábado Santo, cuando se vieron involucrados en una colisión contra una furgoneta Volkswagen Caravelle con matrícula de Valencia.

 

Como consecuencia del choque, fallecieron prácticamente en el acto el conductor y el joven que iba sentado detrás de él. Los otros dos ocupantes del Golf sufrieron lesiones muy graves, que motivaron el traslado de un de ellos en helicóptero a un centro hospitalario, donde murió días más tarde. El conductor y único ocupante de la furgoneta, de 42 años, también falleció horas después del choque.

 

El único superviviente del accidente declaró ayer en el juicio que Samuel P. había tomado dos cubatas, entre la una y las dos de la madrugada, pero que "iba perfectamente para conducir". Por su parte, el conductor del tercer coche implicado, al que según la Guardia Civil intentó adelantar el Golf, manifestó que no vio venir a los jóvenes. También reconoció que iba a una velocidad reducida porque su compañera iba grabando con la cámara de vídeo el paisaje.

Etiquetas