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COMERCIO

Escaparates otoñales, tiendas semivacías

Las grandes superficies intentan captar clientes y ayer abrieron sus puertas por el inicio de curso.
Escaparates otoñales, tiendas semivacías
JUAN CARLOS ARCOS

Gente mirando escaparates y paseando por las calles, pero tiendas semivacías y, en definitiva, muy pocas ventas. Esta es la imagen que han ofrecido durante las últimas semanas los comercios de Zaragoza, que de una campaña histórica de rebajas de verano (con descuentos de hasta el 70%) han pasado a un arranque de la temporada otoño-invierno a medio gas.

 

"Es cierto que un domingo no es muy buen día, pero se nota que la gente con la crisis mira mucho, compara y se lo piensa antes de comprar...", admitía Zaira Gracia, de la tienda MaryPaz, en el Centro Comercial Augusta, que como muchas grandes superficies de la capital aragonesa abrieron ayer sus puertas ante el inminente inicio del curso escolar. "Las rebajas nos ayudaron un poco, pero ahora la gente no se anima a comprar y, con este calor, menos ropa de invierno...", añadían en Springfield.

 

Son, precisamente, los comercios relacionados con las necesidades infantiles los únicos que parecen salvarse un poco de la 'quema' de estos últimos días. "Nosotros no nos podemos quejar. Para los niños se tiene que gastar quieras o no. Tienen que vestirlos. Lo que sí que hemos notado por la crisis es que la gente se ha esperado hasta los últimos remates de rebajas de verano para encontrar el producto más barato", explicaban desde la tienda Mayoral.

 

Una opinión que comparte Rafael Sánchez, que junto a su esposa y la pequeña María, mira el género del escaparate de esta última firma. "Tienes que reservarte un poco dinero y quitártelo de las vacaciones para poder iniciar el curso sin problemas. A los niños no les vale la ropa del curso anterior... Tienes que comprarles pantalones puedas o no", reconocía Rafael, mientras las dos mujeres de la familia discutían sobre qué jersey les gustaba más.

 

Por contra, en tiempos de recesión, a lo primero que renuncian los compradores son a los productos de 'lujo'. "Antes, se era más impulsivo, ahora, te lo piensas dos veces. Sobre todo, cuando por ejemplo, son unas flores que no necesitas. La venta se ha hecho más complicada, pero realmente cuando compras este tipo de productos ya sabes lo que cuestan", afirmaban desde la tienda Laraflor.

 

Si las ventas no se animan, los efectos de la crisis en los comercios pueden dejar un triste balance. Cada vez es más frecuente encontrar establecimientos que han echado la persiana para siempre. Podrían cumplirse así los peores presagios de los comerciantes, que estimaron hace unos meses que si la situación no se recupera, a final de año podrían haber cerrado unos 1.500 negocios en Zaragoza.

 

"Cada vez hay más locales vacíos, y sí que se está notando una bajada de clientes, pero hay que ser optimistas. Para nosotros el arranque de temporada no ha sido del todo malo y confiamos en que vaya mejor", apuntó Jesús Martínez, de Intersport.

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