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Suciedad y molestias en el parque del Tío Jorge por una plaga de estorninos

Parques y Jardines intensificará la limpieza en la zona y trasladará el caso a Salud Pública si el problema persiste.

Coches y aceras totalmente llenos de excrementos, ruido, tejas y antenas movidas en los edificios... Estas son algunas de las secuelas que dejan los cientos de estorninos que cada tarde-noche anidan en el parque del Tío Jorge, en el barrio del Arrabal. Los vecinos han dado la voz de alarma ante esta plaga, que se ha multiplicado en los últimos meses, y piden que se lleve el caso al Instituto Municipal de Salud Pública para que lo investigue y tome las medidas pertinentes.

"No queremos que pase como en Huesca. Deben empezar a actuar de forma inmediata", asegura Rafael Tejedor, presidente de la Asociación de Vecinos Tío Jorge del Arrabal, que ante las quejas recibidas por parte de los residentes informó hace unos días del problema a la junta de distrito del Rabal.

La bandada de pájaros llega a media tarde y anida en los pinos del parque del Tío Jorge y del entorno dejando tras de sí un rastro fácil de seguir. "La nube de pájaros es impresionante. La gente ya no tiende fuera, ni aparca cerca de los árboles. Si te arriesgas en un par de horas está lleno de excrementos", explica Juan Pablo Benedí, de la Cafetería Entrevalles.

De hecho, ayer a media mañana, una vez que los estorninos habían abandonado por unas horas el Arrabal en busca de comida, sus 'huellas' todavía se podían ver en las aceras y en algún vehículo estacionado en Valle de Oza, una de las calles más afectadas. "Han debido de venir a Zaragoza todos los que había en Huesca", señala Mari Carmen Méliz, otra vecina del entorno.

Las molestias que producen los estorninos se han unido a las que, desde hace años, originan las decenas de cotorras que viven también en el parque del Tío Jorge, y contra las que ha tenido que actuar en numerosas ocasiones el Ayuntamiento de Zaragoza. Sobre todo, por el peligro que entrañan el tamaño y el peso de los nidos que están depositados en las ramas de los árboles. "Cuando no es una cosa, es otra. Por no hablar de las palomas... Aunque ahora, nos preocupan mucho más los estorninos", apunta otro miembro de la entidad vecinal.

Según algunos expertos consultados, los estorninos siempre han elegido Zaragoza como lugar para invernar pero, debido al frío extremo que se ha dejado sentir este año en toda Europa, la llegada de estos especie ha podido ser más espectacular y masiva. Se caracterizan por buscar comida en los campos de cultivo durante el día y elegir lugares seguros, como los grandes árboles de los parques, que les den cobijo, durante la noche.

Difíciles de controlar

Las mismas fuentes hicieron hincapié en que estos pájaros no causan problemas de seguridad ni transmiten enfermedades, y recalcaron que se les califica de plaga por las molestias que causan a las viviendas próximas y la suciedad que generan.

En ese sentido, no obstante, reconocieron las "dificultades" para espantar a los tordos. Por ejemplo, Huesca gasta 30.000 euros cada año en contratar a empresas especializadas para hacer un seguimiento de esta plaga con sesiones nocturnas en los dos dormideros que tienen localizados en la ciudad: el parque municipal de Miguel Servet y el pinar del Hospital Provincial. Así, de los 30.000 pájaros que se llegaron a concentrar en la capital oscense en 2005 se ha pasado esta temporada a menos de la mitad.

Ante esta situación, por su parte, fuentes municipales de Parques y Jardines explicaron que, de momento, el Área va a intensificar las labores de limpieza en la zona (ya baldean dos o tres veces por semana el suelo para arrastrar los excrementos de las aceras). Además, no descartaron trasladar el caso al Instituto Municipal de Salud Pública si el problema persiste y se demuestra que es una plaga.

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