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Llega a Zaragoza una nueva modalidad de timo conocida como el ‘hurto mágico’

Los estafadores se hacen pasar por turistas extranjeros que desconocen la moneda de España y sustraen el dinero a la víctima.

El timo conocido como ‘hurto mágico’ ya está en Zaragoza. La última víctima conocida por este diario fue el pasado sábado, pero ya han trascendido otras dos tentativas que, afortunadamente, se quedaron en eso.

Como suele ocurrir en muchos timos, en el caso del hurto mágico el delincuente se vale de la buena fe y disposición de la víctima para robarle. Puede actuar en pareja, como ha sucedido en Zaragoza, o solo. El timador se hace pasar por turista con un fuerte acento inglés o norteamericano. Se presenta ante la víctima en un coche de alta gama y, a veces sin bajarse del vehículo, entabla conversación con cualquier excusa, como preguntar por un buen restaurante.

El diálogo transcurre con normalidad, la víctima se relaja e intenta ser amable y ayudar. Entonces, el timador aparenta desconocer cuál es la moneda corriente en España, muestra un fajo de billetes extranjeros y convence a la víctima para que le enseñe cómo son los suyos. Luego los estudia, a veces sin sacarlos de la propia cartera, y rápidamente se la devuelve. En ese intervalo, ha logrado quitarle el dinero y el estafado no se da cuenta. En otras provincias se ha dado el caso de que también han sustraído relojes y pulseras y las han cambiado por otras falsas, con la habilidad propia de un mago o un prestidigitador.

Como ayer publicó este periódico, así le sucedió el pasado sábado a Alfredo E., de 70 años, a quien, en la calle de Conde de Aranda, le sustrajeron más de 400 euros de la cartera que él mismo les dejó y que ellos se la devolvieron en unos segundos sin dinero.

El matrimonio formado por Isabel M. y Salustiano L. vivió una situación parecida el mismo sábado pero en la calle de Océano Atlántico. Cuando el marido estaba parado en doble fila, un coche de Gran Bretaña, con el volante a la derecha, de color azul y ocupado por una pareja, se paró en paralelo y les preguntó por un restaurante. “Ella me enseñó un mapa de España y me extraño que el plano no fuera de Zaragoza. Mientras, el hombre mostró un montón de billetes marrones y mi marido sacó unos de 20 euros. Él le dijo si no tenía de más valor y, al decirle que no, se marcharon”.

Lo mismo le sucedió hace un mes a otro matrimonio en la calle de Manuel Lasala. En este caso, el timo se frustró porque la mujer llamó a unos jóvenes para que explicaran a los turistas dónde podían comer.

En todos los casos los estafadores son gente educada, con mucha labia y buena presencia. Mientras, el perfil de la víctima es de una persona de entre 60 y 70 años.

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