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La seguridad privada rechaza trabajar en bares y la mitad de los porteros son ya inmigrantes

Policía y hosteleros reconocen colaboración mutua y confían en que no se produzca un caso Ussía en Zaragoza. Las 200 personas que trabajan en las puertas de las discotecas reivindican una regulación similar a la de Cataluña.

Doce discotecas, 200 discobares y otros 200 establecimientos que ejercen como tales pese a no contar con la licencia correspondiente. La noche ofrece múltiples opciones en Zaragoza, aunque también existen algunos límites. Uno de los más importantes es el derecho de admisión, y los encargados de administrarlo no son precisamente expertos en leyes. De hecho, quien decide quién entra y quién no en el establecimiento de moda suele ser una persona de talla grande pero con escasa formación profesional.

La experiencia es la única escuela para los alrededor de 200 porteros que trabajan actualmente en los pubs y discobares de la capital aragonesa. La mayoría está a favor de la regulación del sector, pero solo una desgracia como la ocurrida hace hoy una semana en Madrid, a las puertas de El Balcón de Rosales, parece capaz de hacerles salir del limbo legal en el que se encuentran. De hecho, el PP acaba de presentar una proposición no de ley en las Cortes de Aragón para delimitar las funciones y competencias de los porteros, materia que solo se ha desarrollado en Cataluña, a raíz del caso Maremagnum.

¿Podría producirse una muerte como la de Álvaro Ussía en Zaragoza? Esa es la pregunta que se han hecho estos días muchos padres al conocer las trágicas circunstancias en las que perdió la vida el joven de 18 años. Era una noche de fiesta, pero los porteros del local decidieron aplicar su ley y salpicarla de sangre. El juez dictó prisión sin fianza para dos de ellos, pero hay unos 130.000 porteros más en España. ¿Es justo pensar que todos ellos son personas violentas?

La Policía asegura que quienes controlan los accesos de los establecimientos de ocio en Zaragoza ofrecen, en general, "más colaboración que problemas". "Un tanto por ciento muy elevado de estos porteros se acercan incluso a las patrullas para ver si pueden echar una mano", reconoce un responsable policial. Aunque no cuentan con una preparación específica, los profesionales de la seguridad pública consideran que muchos controladores actúan "de forma muy correcta y discreta".

Las empresas de seguridad tradicionales han dejado de trabajar en los bares y discotecas de la ciudad. Los empleados de estas compañías, cansados de insultos y de ver relucir el acero de la navajas, comenzaron a oponerse a hacer estos servicios hace tiempo. Por ello, del considerado "trabajo sucio" han tenido que hacerse cargo una serie de jóvenes de entre 25 y 35 años, habituales de los gimnasios, el boxeo y el culturismo.

"No existen empresas específicas que se dediquen a proveer de porteros a los bares y discotecas de Zaragoza, y cada vez resulta más difícil encontrar gente para este tipo de trabajos", explica un portero que acumula muchas noches de trabajo a sus amplias espaldas, y que prefiere permanecer en el anonimato. "Está claro que los empresarios no quieren a un pianista en la puerta. Buscan gente con presencia física, porque es lo que más intimida a quien tiene ganas de gresca", añade.

Hasta 12 porteros en una sala

Quienes trabajan la noche saben que lo que funciona a la hora de buscar un buen portero es el boca a boca. "Zaragoza no es Madrid, y aquí nos conocemos todos. Somos gente deportista y es en el gimnasio donde ves qué persona puede ser conflictiva y qué otra puede valer", comenta este profesional. "Uno de los requisitos principales es saber hablar y tratar con la gente, porque el 98% del tiempo lo pasan dialogando", dice.

Las salas más importantes de la capital aragonesa tienen en nómina -contratados a tiempo parcial- a sus equipos de seguridad. La demanda de personal es importante, no en vano establecimientos muy conocidos como Oasis, La Casa del Loco, Ben-Hur, o DeLuxe llegan a contar con entre cinco y once porteros un sábado por la noche. Los sueldos tampoco son muy altos -cien euros por noche-, por lo que las dificultades para encontrar gente son cada vez mayores y están llevando a los hosteleros a contratar a más extranjeros. Los empresarios rumanos y sudamericanos están desembarcando también en el negocio de los bares, y casi siempre prefieren poner en la puerta a compatriotas.

Como consecuencia, la mitad de los porteros zaragozanos son ya inmigrantes. En zonas concretas como el Casco Viejo, el porcentaje de extranjeros puede alcanzar incluso el 70%. Sin embargo, siguen quedando locales, sobre todo en La Zona, donde predominan los responsables de seguridad españoles.

"La noche es muy complicada, porque hay alcohol y drogas, y la gente no se comporta como lo hace habitualmente", señala el presidente de la Asociación de Discotecas y Salas de Fiesta de Zaragoza, Fernando Izcara. "Los empresarios buscamos a gente fija, que conozca al cliente y actúe más como relaciones públicas que como portero", añade el dueño de la Sala 976. Izcara reconoce que la puesta en marcha de la Unidad de Apoyo Operativo de la Policía Local ha contribuido mucho a solucionar los problemas. "En cuanto hay algún pequeño incidente, les llamamos y se presentan enseguida", asegura. Son pocos, pero problemas hay y se siguen denunciando.

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