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Polémica tala de árboles en el Coso por unas obras

El Ayuntamiento dice que la apertura de una zanja para sustituir una tubería podía provocar su desplome, pero los ecologistas critican la decisión.

La tala de seis árboles de gran porte en el Coso Bajo, que se produjo en la mañana del pasado jueves, estuvo motivada por el riesgo que existía de que se desplomaran sobre la vía pública al abrir una zanja de tres metros de profundidad para sustituir una tubería de alcantarillado. Este es el argumento del Ayuntamiento de Zaragoza para justificar la medida, que ha suscitado críticas por parte de los ecologistas.

Se trata de unos plátanos de sombra de gran altura y no están catalogados. Según la concejal de Medio Ambiente, Lola Campos, no había otra alternativa. "Con una zanja así, a los técnicos les daba miedo que se cayeran. Esos árboles no eran compatibles con las obras y tampoco se podían transplantar. Hay momentos en los que hay que elegir", explicó la edil.

La canalización que se va a sustituir tiene unos 100 años de antigüedad y es de cerámica. "Estaba rota por un montón de sitios y causaba problemas muy serios de filtraciones a las viviendas del entorno", explicaron fuentes municipales. Pero al abrir el pavimento para cambiar la conducción, los ingenieros se dieron cuenta del riesgo que existía para la estabilidad del arbolado.

La poda se consideró poco efectiva y el descopado hubiera provocado el crecimiento rápido de las ramas hacia las viviendas y, a la larga, podría ser un foco de putrefacción del árbol. Al tratarse de ejemplares de mucha edad, su traslado a otro lugar tenía unas posibilidades mínimas de éxito. Por eso, se optó por su tala, con los informes municipales a favor.

La concejal de Medio Ambiente explicó que de momento no se ha decidido si se sustituirán los plátanos por otros árboles. Indicó que está en previsión la reforma del Coso, que podría acometerse en un par de años. "Si se quieren plantar nuevos árboles no hay problema, pero no tiene sentidos hacerlo para cortarlos otra vez", explicó Campos.

Por su parte, Emilie Kuczunska, de la asociación ecologista Ansar, explicó que este tipo de árboles maduros "forman parte del patrimonio visual del centro". Aseguró que "la tala, que debería ser el último recurso, no tiene mucha justificación". "Es una pérdida paisajística, ambiental y de calidad de vida", declaró.

Kuczunska opinó que el Ayuntamiento de Zaragoza "no valora el arbolado maduro" y recordó que estos ejemplares del Coso son casi los últimos que quedan en la zona. "Están desapareciendo muchos árboles del centro. Estas decisiones se están tomando muy a la ligera", concluyó.

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