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Zaragoza
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DE COMPRAS POR LA POST-EXPO

Un último Fluvi-recuerdo

Muchos zaragozanos fueron ayer a comprar el último recuerdo de Fluvi al rastrillo de productos oficiales, sobre todo familias que querían dar un capricho a sus hijos o completar el material escolar, incluso parejas que querían tener un detalle con sus familiares

Dar una vuelta fue la excusa que muchos pusieron ayer para acercarse al mercadillo de los productos oficiales, cuando en realidad lo que pasaba era que no que se querían quedar sin un objeto que les recordase a Fluvi. Llaveros, pines, carpetas, mochilas, fundas de móvil, e incluso galletas y café fueron algunos de los artículos más vendidos en el mercado. Los 24 puestos y la menor afluencia de público hicieron que tanto clientes como vendedores estuvieran mucho más tranquilos y disfrutaran de la jornada. No fueron pocas las familias decidieron que la mejor forma de pasar la mañana del sábado era ir hasta las proximidades de a la torre del agua.

Gema Pérez y su marido, Enrique Viñals, fueron al mercadillo cerca de las 12.00, una hora después aún no habían terminado las compras. "Hemos venido por dar una vuelta y llevamos una hora mirando cosas, porque vamos llamando a la familia a ver si quieren algo", comentó Gema. Ernesto echó de menos una camiseta que había visto en las tiendas, le gustaba y esperaba poder comprarla ayer. "Ya no quedan", lamentó. Los dos aseguran que de no ser por esta iniciativa no habrían comprado ningún souvenir.

No es caso de Patricia García y su hermana Beatriz, las dos habían adquirido postales y productos típicos de algunos pabellones durante la muestra, aunque no muchos porque según dicen "su coste era excesivo". "Los precios están muy bien, tenemos regalos para toda la familia", indicó Patricia mostrando las bolsas.

Otros se acercaron hasta el mercadillo por sus hijos. "Venía por tener algo para las niñas", aseguró Ana Belén Díaz, mientras señalaba a la más pequeña sentada en el cochecito. "Su hermana de cinco años quería una carpeta -añadió-. Para mí he cogido una mochila, que ya había visto y ahora está a mejor precio".

Ramiro Acero paseaba también con su hijo de tres años, su mujer y su sobrina. "Me he comprado un llavero que en la tienda costaba 13 euros por tres", apuntó Ramiro. Su mujer, Virginia Bailo, se quejaba porque pensaba que iba a ser más grande. "Café, chocolate, una mochila, una pelota hinchable, una regla, lapiceros, gomas de borrar...Y aún nos vamos a dar una vuelta más", explicó Ramiro.

Algunos padres, como Ramiro, quisieron completar el material escolar de los pequeños de la casa con artículos de Fluvi. De hecho, ciertos modelos de mochilas ya se habían terminado. "El domingo pasado vendimos muchas, por eso se han agotado", aseveró Elena Galián, una de las dependientas del puesto. "Las mujeres comparan más, se llevan los bolsos de dos en dos", agregó.

"¿Quiere llevarse unas pastas para el café de mañana?", gritaban desde la caseta de las galletas, que además tenían varias para degustar. "Se nos terminaron las cajas grandes, porque eran de metal y la gente las puede guardar de recuerdo", contó Mari Cruz Grados, una de las vendedoras . "Compran muchos bombones, pero hoy -por ayer- con el calor que hace los hemos tenido que guardar", sostiene su compañera Marga Andrés, mientras muestra una de las cajas.

Al principio de calle, estaba la caseta con los pines, una de las más visitadas. "La gente compra los pines pensando a quien darlos", observó Miguel Ángel Rubio, encargado del puesto. Una muestra de ello son los precios, tres pines por un euro y 10 por tres. "Hemos terminado todas las gotas del agua", añadió. No fue el único puesto que liquidó las existencias de algún producto. Varias personas se quejaron de que los iluminadores, que se ponen en el móvil y se encienden cuando te llaman, se habían agotado.

Uno de los puestos que consiguió atraer a muchos curiosos fue la caseta en la que se podía adquirir el pasaporte de la Expo. La mayoría de los clientes se agolpaban en el tenderete preguntándose si estarían sellados. Quizá les hubiese gustado que el sello fuera de Tanzania, Etiopía o Nepal, que repitieron en el mercadillo ayer. Dijeron adiós a los zaragozanos tras los 93 días de la Expo. A la cita, tampoco pudo faltar el pabellón de Aragón.

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