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La familia del niño ahogado en la playa de Ranillas no se ha personado como acusación

El padre acudió al juzgado de guardia tras el suceso para pedir una investigación, pero aún no ha formalizado su representación legal

La familia del niño ahogado el pasado 28 de julio en la playa de Ranillas sigue guardando su duelo en Montpelier, ciudad francesa donde reside. Aunque el padre del niño acudió tras el suceso al juzgado de guardia para pedir que se abriera una investigación, el matrimonio todavía no se ha personado como acusación particular en el caso, ni ha designado un representante legal en Zaragoza. Y deberá hacerlo, si desea que su letrado pueda participar en los interrogatorios previstos por el juez.

El pasado 8 de septiembre, el titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Zaragoza dictó un auto en el que ordenaba la práctica de nuevas diligencias. Como publicó ayer este periódico, entre ellas figura la declaración en calidad de imputado de un médico adscrito a una uvi móvil del 061. El vehículo estaba ubicado junto al Hotel Hiberus, a unos 200 metros del lugar del suceso. Una patrulla de Policía informó al facultativo de la situación de urgencia extrema y le rogó que les acompañara al recinto. Sin embargo, este contestó que no estaba autorizado.

El director general de Ambuibérica, empresa que gestionaba la uvi móvil en la que trabajaba el médico, defiende su actuación. "Nadie puede actuar de forma autónoma, si no sería un caos absoluto", declaró Carlos Magdaleno, tras insistir en la complejidad de un protocolo sanitario de urgencias. "Según me dijo a mí el médico, hizo lo que tenía que hacer, que es informar al centro coordinador, que es quien tiene verdadera autoridad para movilizar un recurso".

El Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior abrió una investigación que se prolongó durante más de un mes, y cuyo informe final no llegó al juzgado hasta hace unos días. El magistrado ha decidido ahora citar a varias de las personas implicadas en los hechos, para tratar de averiguar si realmente se pudo producir una omisión del deber de socorro.

Asesorados por el consulado

Antes de regresar a Montpelier para enterrar a su hijo, de cinco años, la familia buscó asesoramiento legal en el consulado francés en Zaragoza. De hecho, desde la oficina diplomática se sigue de cerca el caso y se han elaborado algunos informes, en los que se recopilan fotografías del lugar del suceso.

Cuando se produjo el ahogamiento del menor, su madre se encontraba en Francia. El padre y el niño habían venido a pasar unos días en casa de un amigo que vive en la capital aragonesa, pero la mujer tuvo que quedarse en su país por motivos laborales. Tras conocer la desgraciada noticia y desplazarse a Zaragoza, uno de sus primeros deseos fue visitar las playas de Ranillas. Según fuentes del consulado, quería hacerlo para constatar que en la balsa de agua donde se ahogó su hijo no estaba indicada la profundidad.

La familia parece estar indignada por este hecho, y pretende que se mejore la seguridad de la instalación para que no se repitan casos como el de su niño.

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