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Rayan cerca de 140 coches en un garaje de la calle de Asalto en un acto vandálico

La mayoría de los turismos afectados presentaba daños en las cuatro puertas y algunos en el capó y el maletero.

Fueron coche por coche y no se dejaron apenas ninguno. Solo los más inaccesibles, por estar encajonados en una plaza difícil. Pero la mayoría de los vehículos que estaban aparcados anoche en el garaje del edificio de las Murallas, en el número 55 de la calle Asalto, fueron pasto de los vándalos.

Los vecinos de ese inmueble, que tiene 160 viviendas, se despertaron con la noticia de que sus turismos -y algunas motocicletas- habían sido rayados con saña por uno o varios desconocidos. La mayoría presentaba daños en las cuatro puertas, pero también había muchos que tenían marcados el capó y el maletero, unos con un garabato en forma de equis y otros con tres trazos, de lado a lado del coche.

El acto vandálico ocurrió de madrugada. Un matrimonio que había ido a la Expo y llegó a su casa sobre la 1.00, encontró su turismo dañado por la mañana. "Aunque no vimos a nadie, debían estar ya dentro", señalaban ayer.

Él o los vándalos que hicieron semejante hazaña tuvieron que estar toda la noche dentro del garaje, porque se necesita tiempo para ir coche por coche, hasta unos 140, y rodearlos para dejarlos marcados.

Carmen, una vecina que encontró su turismo rayado en las cuatro puertas y el capó, llamó a la Policía sobre las 9.00 para informar de lo sucedido e interesarse sobre cómo debían actuar. "Muy poco después, se presentaron cuatro coches patrulla y, sobre las 11.00, llegaron los agentes de la Policía Científica", explicaba.

Sobre las 12.00, los funcionarios continuaban haciendo fotos de cada vehículo rayado y tomando nota de cada matrícula.

Todos se preguntaban quién podía haber sido y por qué. "Seguro que han entrado de fuera, porque alguna vez han llegado a hacer aquí dentro hasta botellón. Es difícil creer que pueda ser alguien de la casa", comentaban.

Otra de sus preguntas era "quién pagará los daños". "Todo dependerá de los seguros", afirmaban Joaquín y su mujer, Sacra, mientras observaban contrariados su nuevo Citroën Picasso, matriculado hace escasamente treinta días y con apenas 600 kilómetros, con una profunda raya en todo el lateral izquierdo. "Este tiene seguro a todo riesgo, pero el otro que tengo, que lo lleva mi hijo, no", lamentaba Joaquín. "Lo que está claro es que pintar el coche entero vale un dineral", recordaba. Algunos confiaban en el seguro de la comunidad de vecinos.

Los gamberros se valieron de objetos punzantes, bien llaves o destornilladores, para estropear la chapa de los automóviles. En algunos, las marcas eran más profundas que otros y necesitarán algo más que una mano de pintura.

El garaje no tiene cámaras de seguridad, como recordó el presidente de la comunidad, Julio Luengo, y será difícil descubrir a los autores. No obstante, la Policía investiga los hechos.

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