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El Ayuntamiento refuerza la vigilancia para evitar incidentes con menores en las piscinas

Los niños que no sepan nadar bien deben estar supervisados por un adulto. Si los padres salen del recinto y dejan solos a los pequeños, se llama a la Policía para que los recoja.

El Ayuntamiento de la capital aragonesa ha reforzado la vigilancia en las piscinas municipales para evitar que se produzcan incidentes con menores. Este verano se aplica un dispositivo según el cual los socorristas obligan a salir del agua a los niños que no saben nadar bien si no hay cerca un adulto que los supervise. Además, si se percatan de que el pequeño está solo en el recinto porque el tutor que le acompañaba se ha ido, llaman al grupo de menores de la Policía. Estas medidas se suman a otras ya iniciadas en pasadas temporadas que prohíben la entrada de menores de 14 años sin un adulto y limitan a cuatro el número de niños que pueden pasar con cada persona mayor.

El aumento de vigilancia se debe, principalmente, a que en los últimos años se ha detectado una problemática con menores -la mayoría hijos de familias inmigrantes- que se quedan solos en las piscinas mientras sus padres se van a trabajar o a hacer recados y vuelven horas después a recogerlos. "Muchos de esos niños no tienen nociones básicas de natación, se meten en el agua y corren riesgos. Queremos evitar estas situaciones de peligro. Las piscinas no pueden convertirse en guarderías", explica el jefe del servicio de Instalaciones Deportivas del Ayuntamiento de Zaragoza, Pedro Compte.

Este añade que la seguridad y, en concreto, este tipo de casos con menores preocupan a los responsables municipales y no se descarta que en los próximos veranos se implanten nuevas medidas de cautela. "Tenemos unas piscinas seguras y queremos que lo sigan siendo", añade Compte. Las cifras le avalan. Los sistemas de vigilancia han conseguido reducir a más de la mitad el número de asistencias: se ha pasado de 4.235 en 2003 (que suponía un 0,34% sobre el total de usuarios) a 1.589 el año pasado (0,17%). En cuanto a las evacuaciones, en ese mismo periodo de tiempo se ha pasado de 128 a 34. Los datos de este verano todavía no se han contabilizado, aunque, de momento, no se ha producido ningún incidente importante.

Protocolos de actuación

El episodio más grave del verano ligado al baño ocurrió el 28 de julio en las playas fluviales de Ranillas, donde murió ahogado un niño francés de cinco años. El menor estaba en las instalaciones con su padre y, al parecer, aprovechó un descuido para meterse en la playa. Las pautas de actuación en este caso -que sigue sin esclarecerse- fueron muy cuestionadas y ahora serán la Policía y el juez quienes tengan que despejar las interrogantes.

En las piscinas, los protocolos de actuación se ensayan a principio de temporada con toda la plantilla que va a trabajar en las instalaciones. En estos simulacros participan también los Bomberos que, además, se encargan de auditar al final del verano si los protocolos se han aplicado y si han funcionado bien. "Tenemos tiempos de respuesta inferiores a diez minutos. Es decir, en el caso de que se necesiten, las ambulancias llegan enseguida", comenta Pedro Compte. Según los datos del año pasado, las uvis de bomberos tardaban de media 5,6 minutos en llegar a las instalaciones cuando se les llamaba. Además, según indica el el jefe del servicio de Instalaciones Deportivas del Ayuntamiento de Zaragoza, "en todas las piscinas municipales se supera el número de socorristas mínimo marcado por la ley".

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