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BARRIOS

Y después de 20 años, Monte Perdido se abrirá

Los vecinos del Picarral han dado un gran paso en la mejora de su barrio. Tras más de veinte años de reivindicaciones, la calle de Monte Perdido, por fin, está a punto de unirse con la vía de Ortiz de Zárate. El pasado martes, empezaron unas obras que permitirán dotar al Picarral de la movilidad necesaria tanto para peatones como conductores. Una movilidad de la que se les ha privado durante años.

Las dos calles mencionadas son continuidad la una de la otra. Sin embargo, llevan años separadas por una parcela tapiada que impedía el paso y obligaba a dar la vuelta por la calle de Juslibol. Un recorrido que tenían que hacer los vecinos de Monte Perdido para llegar al colegio San Braulio o al ambulatorio médico, situados en Ortiz Zárate. Los residentes de esta zona tampoco se encontraban en una posición mucho mejor, el mercado se ubica al otro lado de la ya desaparecida tapia. "A partir de ahora ya no tendremos que andar 600 metros, cuando la distancia real es de 200", afirma Antonio Sofín, vecino del barrio del Picarral.

Pero alcanzar este objetivo no ha sido nada fácil. Es más, se podría decir que se ha tratado de un camino sembrado de dificultades y sobre todo, muy largo. Los problemas burocráticos han sido varios. Juan José Jordá, presidente de la Asociación de Vecinos del Picarral, asegura que durante este tiempo, cuando había dinero nadie ejecutaba el proyecto y cuando alguien se disponía a empezar las obras, faltaban los recursos necesarios. Sin olvidar el tema de las expropiaciones.

En la parcela, había dos casas habitadas que se expropiaron entre 2005 y 2006; una medida necesaria para convertir el solar en calle. A sus ocupantes se les cedió unas viviendas cercanas, pero los problemas no acabaron. Las casas se llenaron de okupas y esto generó una gran inseguridad entre los vecinos del Picarral. Hace un par de años, las construcciones fueron derruidas y se redactó el proyecto de urbanización, pero al poco tiempo todo quedó paralizado y la parcela se convirtió en un solar abandonado lleno de matojos que seguía impidiendo el paso.

Sin embargo, la situación ha dado un giro radical en poco más de una semana. Las obras se pusieron en marcha tras una reunión celebrada el pasado día 15 y si no hay novedad, la calle estará abierta de manera provisional a finales de mes. Ahora, lo primero es comunicar las dos calles, después ya se acabará de adecuar todo lo demás: las cuarenta acacias que van a plantar, los bancos, las amplias aceras…

Antonio Sofín bromea diciendo: "Ahora hay que inaugurar la calle en dos fases, para que no nos cause mucho impacto después de todo el tiempo que llevamos esperando". Quieren crear un espacio agradable y cómodo que favorezca el contacto entre las persona. Sofín asegura que esta es una zona con muchas personas mayores que bajan a la calle a pasar la tarde. Dentro de poco, tendrán un sitio bien acondicionado para reunirse.

De momento, aún queda algún problema que solucionar. En mitad de lo que dentro de poco será la calzada, hoy hay un pino. El presidente de la Asociación de Vecinos asegura que cuando empezaron las negociaciones, era un árbol muy pequeño, pero ahora alcanza varios metros de altura. "El jueves estuvimos con la consejera de medio ambiente. Queremos encontrar una solución para poder mantenerlo", aclara.

Ha costado mucho tiempo, pero en unas semanas los vecinos del Picarral podrán moverse mejor por sus calles. Juan José Jordá comenta que este es un claro ejemplo de cómo tiene que ser el movimiento vecinal cuando tiene razón; ante todo, constante.

Más reivindicaciones

La apertura de la calle de Monte Perdido hacia Ortiz Zárate ha sido un gran adelanto, pero todavía queda mucho por hacer en el Picarral. Son muchas las reivindicaciones históricas que gracias al movimiento vecinal, poco a poco, van alcanzando la categoría de realidades.

Desde la Asociación de Vecinos, destacan la importancia de desviar los camiones de la papelera SAICA por detrás de la fábrica. De esta manera, los vehículos no llegarían al barrio desde la calle de San Juan de la Peña y no tendrían que circular por las zonas más céntricas del Picarral; algo que supone un peligro para muchos vecinos.

La idea cuenta con el apoyo tanto de los residentes como del Ayuntamiento. Sin embargo, todavía falta un paso imprescindible para que el proyecto se ponga en marcha, conseguir el permiso de RENFE; ya que a causa del nuevo recorrido, los camiones de la papelera deberían circular por unos terrenos propiedad de la ferroviaria.

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