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La Policía no da cita previa para renovar el DNI hasta finales de agosto y las filas se repiten

El verano llega y con él, el lío de los pasaportes y los DNI. Las vacaciones suelen coincidir con la fecha de caducidad del documento de identidad o hacen necesaria la obtención del pasaporte. Conseguir cualquiera de estos se convierte en una auténtica odisea.

Para evitar las eternas colas de otros años, la Policía Nacional ha puesto en funcionamiento un sistema de petición de cita previa a través del teléfono 902247364 o en la dirección www.citapreviadnie.es. Esta semana se estaba dando hora para finales de agosto, pero cada día la fecha se retrasa.

Sin embargo, el tema de las colas no se soluciona. Para emergencias y excepciones la Policía ha creado un plan alternativo. En cada comisaría se reparten cincuenta números para el DNI y otros tantos para el pasaporte. A las nueve de la mañana la gente se agolpa esperando que las oficinas de expedición abran. Muchos llevan haciendo fila desde las seis y media. Son las diez y los afortunados que han conseguido número todavía no tienen el ansiado documento.

Es el caso de Raúl Gimeno. Ha pasado tres horas esperando y sin poder ir a trabajar, pero se va de viaje y necesita el pasaporte como sea. En una situación similar está Encarnación Vuelta. Lleva tres mañanas en la comisaría del paseo de Teruel faltando al trabajo. La semana pasada fue a hacer fila a las seis de la madrugada pero a las nueve y diez los números ya se habían acabado sin llegar hasta el sitio donde ella se encontraba. Por internet le dieron turno para el pasado martes. Tuvo suerte, las horas todavía no se habían alargado hasta agosto.

Ana García ha llegado a la comisaría con su bebé sobre las once menos cuarto. No tenía cita previa ni conocía este nuevo sistema. "Sabía que había problemas, pero no tantos", comenta sorprendida. "Y con el niño no puedo venir a hacer fila a las seis de la mañana", añade. No le queda otra que llamar a pedir cita y esperar con el DNI caducado.

La información sobre este nuevo sistema es mínima. Unos carteles lo anuncian en la puerta de la comisaría, pero por lo general el rumor es el mecanismo más común. Enrique Mateo tiene hora desde la semana pasada. "Mi mujer la sacó por internet. Nos enteramos por unos compañeros del trabajo", comenta.

Las quejas se acumulan en la recepción de la comisaría. Según Raúl Gimeno, en el tiempo que lleva esperando ya han pedido dos hojas de reclamaciones. Encarnación Vuelta asegura que para que se oigan las quejas, la gente debe organizarse. Ella ya se ha dirigido al consejero de Justicia, y anima a hacerlo a los demás. Lo dice en voz alta, y entre los que la escuchan, unos asienten mientras otros ponen cara de incredulidad.

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