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"Me dijeron que para salir con una de las chicas tenía que comprarla por 13.000 €"

El fiscal pide 824 años de cárcel para 16 miembros de una red de prostitución y plantea el cierre de 4 clubes de alterne.

La denuncia presentada por un camarero del club Eros de Tudela permitió desmantelar durante el verano de 2006 una gran de red de prostitución que operaba en los principales establecimientos del ramo de Zaragoza. El empleado se enamoró de una de las chicas, pero le hicieron saber que si quería mantener una relación sentimental con ella tendría que pagar su libertad: 13.000 euros. Su historia acabó en boda y con la detención de 16 presuntos miembros de la banda, acusados de delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, relativos a la prostitución e incluso una violación. Sin embargo, solo seis se sentaron ayer en el banquillo de los acusados, porque el resto está en rebeldía.

El fiscal solicita para estas personas -entre las que figuran tres mujeres- penas que suman 824 años de prisión, y propone el cierre de cuatro de los más conocidos prostíbulos de la capital aragonesa y su entorno. Concretamente, del Papiro y el Cottoni (Zaragoza), el Euro (El Burgo de Ebro), y el club Omega (La Puebla de Alfindén). Se trata de los locales en los que fueron localizadas 15 mujeres -una de ellas, de 17 años- a las que presuntamente habían captado bajo la falsa promesa de un trabajo como camareras o limpiadoras.

A algunas las amenazaron con matarlas y marcarles la cara si no accedían a sus pretensiones. En otros casos, llegaron a decirles que sus familias corrían peligro. Los acusados alojaban a las mujeres en dos pisos, ubicados en el barrio de Casetas y en la urbanización Parque Roma de Zaragoza. Los miembros de la banda se repartían las funciones, y mientras unos se encargaban de controlar a las chicas, otros se hacían cargo de su traslado a los clubes.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial interrogó ayer a seis de los procesados, que negaron los cargos y su pertenencia a ninguna trama de extorsión de compatriotas. "Nunca he traido a ninguna chica de mi país ni me he dedicado a controlar a mujeres en pisos", contestó Mihail Antoniu Tirca. "En aquella época -continuó-, no teníamos papeles, así que nos ganábamos la vida trabajando en la construcción o como encargados de seguridad de muchos bares".

La novia de Tirca y su hermano también se sentaron ayer en el banquillo de los acusados. De hecho, el primero es el único que se encuentra actualmente en prisión por estos hechos. "Yo vine a trabajar a España como entrenador de lucha libre, y no me he dedicado a captar a ninguna chica en Rumanía", respondió Ion Grabriel Tirca, quien negó incluso conocer los clubes de alterne.

La novia, Adina Maria Gall, está acusada de controlar a las chicas y de recoger el dinero que ganaban en los prostíbulos. "Cuando me detuvo la Policía, yo trabajaba en el Cottoni, pero no me dedicaba a vigilar a nadie. Las otras chicas podían llamar por teléfono, porque allí había dos de uso público", manifestó.

El fiscal y los abogados que asisten a los acusados -Javier Notivoli, José Luis Melguizo, Ignacio de Andrés y Javier Osés- podrán continuar hoy con el interrogatorio del resto de testigos, ya que ante el elevado número de ellos el juicio se va a celebrar en dos sesiones.

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