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Zaragoza
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EXPO 2008

El cerebro de la Expo se activa el lunes con más de 300 cámaras y sofisticados sistemas de seguridad

Controlará todos los movimientos en el recinto y sus accesos, además de los aparcamientos. Centraliza los datos de las redes montadas en los edificios para detectar cualquier incidencia al instante.

El cerebro de la Expo controlará a partir del lunes todo lo que ocurra en el recinto y sus aledaños gracias a las más de 300 camáras y a los sofisticados sistemas de seguridad que se han montado en las últimas semanas en los pabellones e instalaciones más importantes del complejo. Nada o casi nada se escapará a los ojos del centro de operaciones, que supervisará las 24 horas del día todos los movimientos en las 25 hectáreas, así como en los accesos y en los tres aparcamientos públicos.

Un sistema informático diseñado por Indra ha permitido centralizar toda la información en una gran sala de 600 metros cuadrados, en la que los "datos críticos" se actualizan cada minuto. Múltiples pantallas permiten visualizar las imágenes aportadas por el circuito cerrado de televisión, que se puso en marcha hace un mes. HERALDO visitó esta semana las instalaciones, accesibles por primera vez para un medio de comunicación y que están enterradas por seguridad en el Área de Servicios Interna (ASI), debajo del área central de pabellones.

La multinacional española Indra ha sido la encargada de diseñar y montar el centro de control y hará frente a su mantenimiento hasta el final de la Expo por un importe de casi 3,2 millones de euros. Un tercio del tráfico aéreo mundial se gestiona con sistemas desarrollados por esta empresa, que también creó el cerebro que gobierna la línea del AVE Madrid-Barcelona y la red de defensa aérea del Estado español.

El responsable del centro de control de la Expo, Miguel Ángel Arencibia, explicó que un equipo de 60 técnicos se encargará de gobernar los distintos sistemas y servicios, desde la entrada y salida de camiones, el control de accesos, hasta las redes de alarmas y antiintrusión y los dispositivos contraincendios.

El personal se organizará en tres turnos y cada uno de los puestos estará garantizado por cinco personas para poder cubrir bajas y libranzas. En la sala habrá en todo momento siete operadores, tres vigilantes, un supervisor de seguridad y otro de participantes, además del jefe de turno.

La plantilla ha recibido información específica para operar y explotar las distintas aplicaciones del sistema. Durante la visita, este diario pudo comprobar cómo se controlaban accesos, subterráneos y distintos edificios, que se podían ver con todo detalle en las pantallas.

Los técnicos no se volverán locos, puesto que cualquier incidencia que detecte el sistema provocará que salte un aviso acústico, los datos salgan por impresora y se vea lo que suceda -en el caso de que haya una cámara en ese entorno- de forma automática.

El centro de control recibirá la información aportada por los cerca de 600 detectores volumétricos instalados en los edificios, pero también sabrá al instante si se ha ido la luz en cualquier punto del recinto o si ha bajado la presión del agua. Miguel Ángel Arencibia indicó que también supervisará en todo momento los tornos de acceso, las barreras de coches y el aforo de los aparcamientos, cotejando las matrículas como en la estación de Delicias.

Incluso cuenta con una estación meteorológica en la cubierta para conocer en todo momento la temperatura, la velocidad y dirección del viento y la presión atmosférica. "Es necesario para dar mensajes de autoprotección al público por la megafonía, que también controlamos, en caso de que se registren temperaturas extremas. Y si hay rachas de viento de más de 50 km/h no pueden circular las telecabinas ni celebrarse espectáculos aéreos en el recinto", añadió.

El centro de control estará casi a salvo de un apagón que lo deje inutilizado, ya que a las tres redes de suministro eléctrico del recinto se unen en estas dependencias equipos autonómos que permitiría continuar trabajando durante 16 minutos para supervisar los puntos críticos de seguridad.

No obstante, por si quedara fuera de juego se ha habilitado otro centro de control de respaldo, también bajo tierra y fuera del recinto de Ranillas, que asumiría todas las funciones en menos de un minuto.

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