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Zaragoza
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EXPO 2008

Los grandes molinos de viento de la Expo no podrán funcionar hasta después de la clausura

Todavía deben superar el impacto ambiental, por lo que solo funcionarán las placas solares. La organización anunció que compensaría su consumo con energías limpias, pero cubrirá únicamente el 60% a final de año.

El ambicioso plan de energías renovables de la Expo se ha quedado finalmente en agua de borrajas. El objetivo inicial era cubrir todo el consumo eléctrico con fuentes de producción limpias, pero los contratiempos y retrasos en la tramitación de los proyectos impedirá llevarlo a cabo. Los molinos de viento se empezarán a construir con la inauguración y solo llegarán a funcionar tras la clausura, por lo que únicamente se contará con las placas fotovoltaicas instaladas en las azoteas y con las que se están montando en El Burgo de Ebro. Y con los huertos solares solo se cubriría el 6% del consumo total previsto.

El jefe de servicio de Instalaciones de Expoagua, Marc Ruiz, reconoció a este diario que han tenido que reducir sustancialmente las metas: "El 100% habría costado muchísimo y se planteó el 70%, pero para eso tendríamos que haber empezado ya a producir. Como los molinos no estarán hasta septiembre, podremos llegar al 60% con toda la energía que produzcamos hasta fin de año".

De hecho, el recinto de Ranillas no se alimentará en ningún momento de sus parques eólicos y solares, sino que se venderá a la red general a través de las tres canalizaciones de electricidad que ha previsto ERZ Endesa (por lo que la luz procederá de parques eólicos, presas, centrales térmicas y hasta nucleares).

La sociedad pública Expoagua pretende compensar con energía limpia parte de lo consumido durante todo este año para acometer las obras, la fase de explotación y el desmontaje posterior. Marc Ruiz calcula que con lo que lleguen a producir los molinos y las placas solares hasta fin de año se podría llegar a devolver a la red hasta un 60% de lo captado.

Impacto ambiental pendiente

Los dos parques eólicos, situados en la carretera de Castellón y adjudicados a Endesa e Iberdrola, aún no se han podido construir porque están pendientes de superar la fase de impacto ambiental. La organización presentó a la DGA un estudio "caso a caso" -inferior a la categoría de ambiental- para ganar tiempo, pero el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental consideró que sí era necesario un análisis en profundidad.

Hace una semana se entregó el documento y ahora está en fase de exposición pública. "Ha sido un contratiempo serio. No lo esperábamos", añadió.

El jefe de Instalaciones aún confía en iniciar las obras dentro de un mes porque, recalcó, las alegaciones las responderá la propia sociedad pública y no la Administración autonómica, por lo que intentarán ganar tiempo al tiempo. "Tenemos que ir contrarreloj", sentenció.

Cada uno de los parques, situados en Acampo Hospital y junto al polígono industrial El Espartal, cuenta con tres grandes aerogenadores que suman en total doce megavatios de potencia. El jefe de servicio de Instalaciones de la muestra explicó que podrían cubrir el suministro de un municpio de 2.400 viviendas.

Ambas instalaciones tienen la particularidad de estar incluidos en el programa de I+D. Los tres molinillos de Endesa destacarán por tener el fuste de hormigón, mientras que los de Iberdrola contarán con prototipos de multiplicador -la pieza que une las hélices con los motores- que requieren menos mantenimiento.

La asociación ecologista Triacanthos mostró su rechazo a los aerogeneraodores por considerarlos "un atentado a la biodiversidad y al paisaje". Advirtió de que se levantarán en el corazón de la estepa zaragozana, en plena zona LIC (Lugar de Interés Comunitario) y que serán "mucho más altos" que la Torre del Agua. Marc Ruiz señaló que se ha tenido en cuenta la presencia de una planta esteparia rara y escasa, la Krascheninnikovia ceratoides, que ha llevado a modificar las líneas eléctricas de evacuación.

Cuatro hectáreas de placas

Lo único que se puede apreciar ya son las 3.200 placas solares instaladas en la gran cubierta de los pabellones de países del recinto, que suman una potencia de 500 kilovatios y con la que se podría garantizar la luz a cien viviendas. Ocupan una superficie de cuatro hectáreas y podrán evacuar energía eléctrica a la red dentro de tres semanas. Para entonces, se habrán acabado de montar los inversores en los casetones situados en la gigantesca azotea. "La energía se genera en corriente continua y debe pasar a alterna para evacuarla a la red, que se hace con los diez centros de transformación que hay en la primera planta", apuntó Marc Ruiz.

La inversión, que asciende a tres millones de euros, requerirá diez años de producción para ser rentable con la actual prima. Durante este tiempo, no habrá riesgo de que las placas acaben rotas porque los cristales están preparados para impactos de granizo.

El segundo parque solar se están construyendo en El Burgo de Ebro, muy cerca de la planta de Saica, y se extiende sobre seis hectáreas de superficie. En este caso, las placas se mueven en función del sol, "siempre en perpendicular para tener la máxima incidencia solar".

Los pies de estas instalaciones ya se han montado y la contratista están rematando estos días la colocación de las placas fotovoltaicas. Si no hay contratiempos, la mitad de los cristales se acabarán a lo largo de este mes.

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