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La promoción de viviendas en el entorno de Zaragoza cae más del 30% en un año

El parón inmobiliario se deja sentir tanto en el número de licencias de obra expedidas por los ayuntamientos como en la recaudación por impuestos urbanísticos generada. La crisis afecta en mayor medida a los municipios que más han crecido los últimos años.

Dos de los índices más fiables para evaluar el ritmo del sector inmobiliario, el número de licencias de obra que expiden los ayuntamientos y la recaudación que se genera por este concepto, comienzan a dar idea de la magnitud de la crisis en el entorno de Zaragoza. En el área más dinámica de desarrollo residencial en todo Aragón, la caída vivida este primer trimestre de 2008 respecto al de 2007 va del 30 al 60%. En los casos más extremos, los impuestos recaudados se han reducido hasta un 90%.

Los municipios situados en los alrededores de Zaragoza ya esperaban que el parón les afectara, aunque no hasta este punto. En los últimos años, el entorno metropolitano ha registrado un crecimiento poblacional de hasta el 8%, diez veces más de lo que ha crecido la región en su conjunto. Una de las causas del notable auge ha sido, precisamente, que las corporaciones han vendido miles de hectáreas de suelo público para costear sus inversiones. O bien han propiciado la recalificación de grandes superficies a cambio de ingresos millonarios para las arcas municipales.

En la actual crisis, hay una agravante que se debe tener en cuenta: no solo desciende la cantidad de bloques o urbanizaciones impulsadas, sino que estas contienen cada vez un menor número de pisos. Casi ninguna localidad se libra de esta 'sequía'. De las corporaciones consultadas, solo los ayuntamientos de Alfajarín y El Burgo aseguran que sus ingresos se mantienen. El resto se ve afectado en mayor o menor medida.

El eje del Huerva, formado por Cuarte, Cadrete y María, ha doblado su población en solo cinco años. Ahora, la situación es diferente. Cuarte, por ejemplo, ha concedido en estos tres primeros meses del año (hasta el 14 de abril) un 30% menos de licencias de obra para promociones de viviendas que en el mismo periodo del año anterior: de 105 ha pasado a 66. En Cadrete, el descenso es aún mayor: el Ayuntamiento ha otorgado este trimestre autorización para 73 pisos, cuando en el primero de 2007 lo había hecho para 143 inmuebles.

En María de Huerva se da una circunstancia especial: el Consistorio aprobó inicialmente el pasado mes de mayo su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), en sustitución de las actuales normas subsidiarias. Hasta que el nuevo planeamiento sea definitivo, los promotores deberán cumplir las prescripciones de ambos. Por ello, a comienzos de 2007 el Ayuntamiento registró un aluvión de peticiones.

En cualquier caso, la variación en la recaudación por el impuesto sobre construccciones, instalaciones y obras (ICIO) es elocuente: de 180.000 euros entre enero y marzo del año pasado se ha pasado a unos 41.000 euros en 2008. Un 78% de disminución.

Mientras, el auténtico paradigma del desarrollo residencial en Aragón, La Muela, sigue teniendo una recaudación por impuestos urbanísticos muy elevada, aunque cada vez es menor. Así, si en 2007 percibió 361.000 euros exclusivamente por la otorgación de licencias de obra, en este ha descendido hasta los 113.000 euros, un 41% menos. Por el ICIO, la caída resulta aún mayor: 1,2 millones de euros frente a 785.000, un 35% menos.

Utebo, el municipio más poblado de la zona con unos 16.000 habitantes, tampoco se ha librado de la bajada. El Ayuntamiento aprobó 15 licencias para promociones inmobiliarias en el primer trimestre de 2007; un año más tarde, el número ha descendido a 5. Los ingresos por ICIO no han sido tan acusados, ya que de los 100.000 euros percibidos el año pasado se ha pasado a 71.000 en este. La localidad utebana tiene casi agotado su plan de ordenación urbana, circunstancia que ya se deja notar. Hace solo cuatro años, la recaudación por este concepto entre enero y marzo fue de 333.000 euros, tres veces mayor.

El PGOU de Villanueva

Todo lo contrario sucede en Villanueva de Gállego. Allí, el Ayuntamiento considera que el PGOU, de 2005, es demasiado reciente como para que la tramitación de los desarrollos urbanísticos llegue ya a la fase de licencias de obra. Pese a ello, existe un descenso muy acusado tanto en los ingresos por el ICIO, que de 353.000 euros en 2007 ha pasado a 178.000 este año, como en las promociones aprobadas: de 26 a 18. La caída resulta aún mayor en el número de viviendas, que de 132 han pasado a solo 8, según datos municipales.

Por su parte, La Puebla culpa a la paralización del colector del parón inmobiliario en la localidad. El Ayuntamiento alfindeño ha otorgado tres licencias menos este trimestre, de 13 a 10.

La crisis tampoco pasa desapercibida en los municipios de menor tamaño. Así sucede por ejemplo en Pastriz, municipio de 1.400 habitantes. El Ayuntamiento ha aprobado 11 licencias de obra en lo que va de año, cuando en el mismo periodo en 2007 se autorizaron 15 promociones. Quizás a causa de la mencionada disminución en el número de pisos en cada iniciativa urbanística, la recaudación por estas licencias se ha desplomado: de 46.500 euros el ejercicio pasado a 7.000 euros en el pasado trimestre.

Finalmente, Alagón, donde el crecimiento poblacional ha sido constante pero moderado, también ha obtenido muchos menos ingresos por licencias. En concreto, un 40%, ya que las arcas municipales han recibido 86.000 euros frente a los 142.000 de 2007.

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