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Zaragoza

JUSTICIA

"Parecía una carrera entre dos coches que iban a una velocidad altísima"

Juzgan a dos conductores que circulaban de forma temeraria por el puente de Las Fuentes y causaron un accidente en el que murieron dos jóvenes y otros dos resultaron muy graves.

Javier Giménez Giménez y su primo Diego Giménez García fueron juzgados ayer por el accidente que causaron el 17 de julio de 2005 en el puente de Las Fuentes de Zaragoza y que costó la vida a Gabriel Miró Salvador, de 26 años, y a María de la Peña Moreno Miguel, de 28. Otros dos jóvenes, Luis Ángel P. P. y Belén A. M., que entonces tenían 27 y 22 años, respectivamente, sufrieron gravísimas lesiones de las que les han quedado importantes secuelas.

Tanto la fiscalía como las acusaciones particulares, ejercidas por las letradas Carmen Cifuentes y Cristina Ruiz Galbe, consideran que ambos iban haciendo una carrera por el puente de Las Fuentes, a una velocidad que superaba los 127 kilómetros por hora, incumpliendo las normas de circulación con total desprecio para su vida y las de los demás. Según las acusaciones, ese fue el motivo por el que Javier Giménez perdió el control de su turismo, se saltó la mediana, colisionó contra el Seat Ibiza en el que viajaban los otros cuatro jóvenes y cruzó derrapando los otros tres carriles de circulación contraria.

Por este motivo, solicitan cuatro años de prisión para Javier Giménez, que conducía el turismo que impactó contra el que viajaban las víctimas, y dos años de cárcel para su primo Diego Giménez. Al primero le acusan de dos delitos de homicidio y otros dos de lesiones por imprudencia grave, y de un delito contra la seguridad del tráfico, infracción que también atribuyen al segundo. Además, piden que les sea retirado el carné de conducir por un periodo de seis y cinco años respectivamente.

"Casualidad"

El padre de Javier Giménez, como propietario del Opel Vectra que conducía su hijo y, por lo tanto, responsable civil, deberá indemnizar a la familia de las víctimas y a los heridos. En caso de insolvencia, responderá Mapfre.

Los dos acusados negaron que estuvieran haciendo una competición entre ellos y , a pesar de que habían estado juntos tomando algo antes del siniestro, tenían los coches aparcados en el mismo sitio y se dirigían a otro bar, trataron de convencer a la juez de que coincidieron en el semáforo de Marqués de la Cadena con la calle de Cosuenda "por casualidad".

Preguntados por sus abogados, Javier Notivoli y Blanca Lezaun, dijeron que no circulaban a más de 60 o 65 kilómetros por hora y que iban uno detrás del otro por que, tras comunicarse por las ventanillas, habían decidido ir a tomar un refresco. Javier Giménez -que tenía entonces 20 años y una antigüedad de carné de un año- dijo que frenó para no impactar con el coche de su primo y que no sabe cómo perdió el control de su Opel Vectra. "Tras el accidente me desmayé y me desperté en el hospital", dijo.

Diego Giménez, que conducía un BMW, el segundo más potente de su gama, declaró que "no les gustaba correr" y que él no tocó el freno ni hizo una maniobra evasiva.

En contra de estas dos versiones, las ofrecidas por dos testigos protegidos -que declararon tras un biombo- fueron demoledoras. Tanto o más que la que dio uno de los dos supervivientes del accidente, puesto que el joven lo que pudo ver fue un coche que se les echaba encima "volando" y después sintió un "brutal impacto" que destrozó por completo el Seat Ibiza en el que iban.

Sin embargo, los testigos protegidos -que iban juntos en un coche- explicaron que coincidieron con los otros dos turismos en el semáforo de Marqués de la Cadena. "Estaban detrás de nosotros en paralelo. Salimos del semáforo y nos adelantaron a gran velocidad y acelerando. Nosotros íbamos a 80 o 90 por hora y los perdimos de vista. Comentamos 'vaya hostia se van a dar'. A los pocos segundos vimos una humareda", manifestaron.

Su contundente testimonio fue apoyado con los datos objetivos aportados por el atestado y un peritaje de la Policía Local y otro elaborado por Juan José Alba, ingeniero responsable del Grupo de Seguridad Vial de la Universidad de Zaragoza. Los más relevantes: los 36 metros de derrapaje del Opel Vectra que midieron en el lugar del siniestro y los daños causados en los turismos.

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