Despliega el menú
Zaragoza

ZARAGOZA

"Si la autovía atraviesa la huerta, nuestros jóvenes ya pueden ir pensando en emigrar"

Agricultores de Nuez, Villafranca y Alfajarín exigen que la futura A-2 no cruce por los regadíos de la zona.

"La autovía deshará campos, riegos y pasos. Las 590 hectáreas de huerta desaparecerán. El que tenga que comer de esto, que se busque otra cosa". Las palabras de un agricultor resumen en buena medida el sentir de los campesinos de Nuez y Villafranca por el trazado propuesto para desdoblar la N-II hasta Fraga. Tras años de silencio frente a los agravios, han decidido -apoyados por sus compañeros en Alfajarín- tomar medidas. "Que sepan nuestros gobernantes que llegaremos hasta donde haga falta", reta otro de ellos.

El estudio informativo para la autovía A-2, redactado por Inocsa y concluido a finales del año pasado, recomienda un simple desdoblamiento a partir de Osera. Mientras, en la parte más cercana a Zaragoza, los técnicos optan por dos alternativas: una, construir una variante con cuatro carriles al sur de Alfajarín que enlace con otra en Villafranca; u, otra, ampliar en un carril la AP-2 hasta el peaje en Nuez y conectar ahí con la variante en la localidad villafranquina.

Ambas opciones afectan de lleno a la huerta, que supone el único sustento para decenas de familias en la zona y una segunda fuente de ingresos para muchas más.

Frente a las mencionadas, los agricultores reclaman una tercera solución: ampliar en un carril la AP-2 hasta Osera y liberar de peajes el tramo. En su opinión, generaría menos afecciones y permitirá mantener una forma de vida en peligro de extinción. Ayudaría, además, a evitar el sentimiento de "humillación" en los municipios.

Porque si el Ministerio de Fomento opta finalmente por el tramo de nueva construcción, este será un tercer capítulo en el guión de perjuicios causados en Nuez y Villafranca. "Primero fue la autopista AP-2. En todas las localidades pasa junto al monte, y aquí en cambio optaron por invadir la huerta. ¿Por qué? Porque no querían que afectara al Casino de Montesblancos. Fue un cacicada", contaba ayer Roberto González, un agricultor villafranquino.

"Hace poco, fue la autopista autonómica", tercia a su lado Ángel Arruebo, campesino que lleva toda su vida -tiene 77 años- labrando la tierra. "Ahora, ya tenemos la huerta partida en tres trozos. De cara a las instituciones somos unos marginados", dice.

"Hasta donde haga falta"

"Ya hemos sufrido bastante. En las expropiaciones por la autopista de El Burgo pagaron 600 pesetas (3,6 euros) por metro. Si yo vivo de este campo, ¿de qué me sirve que me den 12.000 euros? Llegaremos hasta donde haga falta, cortes de carretera o lo que sea", explica indignado González.

El Ayuntamiento de Villafranca -donde la A-2 ocuparía decenas de hectáreas de regadío- ha decidido canalizar las protestas por medio de una plataforma, a la que esperan que se unan Nuez y Alfajarín. Su alcalde, el socialista José Antonio Moreno, asegura que ya ha trasladado a sus superiores en el partido el dilema al que se enfrentan: "A este paso, por Villafranca van a cruzar tres autovías y ninguna tendrá conexión aquí. Les he dicho:'Coged el pueblo y decidnos adónde queréis que lo traslademos'".

En la vecina Nuez, los ánimos no están menos revueltos. Allí, la opción de trazado más benévola ocupará decenas de hectáreas de huerta. Aunque, en el fondo, es complicado medir el daño total, ya que muchos de los campos partidos en dos por la vía serán abandonados por completo.

"Yo he vivido siempre de esto, pero me quedan cuatro días. Ahora bien, si la autovía atraviesa la huerta, los jóvenes más vale que vayan pensando en emigrar", proclama José Luis Mombiela. "Ya nos pasó con la autopista. Pudiendo hacerla por el monte, la llevaron a los regadíos. Ni siquiera eligieron las tierras de secano". Aun así, Mombiela todavía guarda cierto optimismo: "Si los tres ayuntamientos se ponen de acuerdo, algo podremos conseguir", dice.

Alfonso Castillón, quien se aventuró hace años con la agricultura ecológica, ya sufrió perjuicios con la autopista autonómica. Con la autovía, Castillón vería afectados siete campos que suman 70 hectáreas. "Ya la de El Burgo cortó mi mejor finca por el medio. Cultivaba hortaliza, pero la valoraron como cereal y como agricultura convencional", lamenta. Ahora, el justiprecio resolverá el litigio que mantiene Castillón con la Administración.

Mientras, en Alfajarín, los agricultores instaron al Ayuntamiento a alegar en caso de que se opte por la opción que invade la huerta frente a la ampliación de la AP-2.

Etiquetas