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Una sentencia no considera delito vender ropa falsificada en el rastro del Príncipe Felipe

La misma juez condenó a un inmigrante a una pena de nueve meses de prisión y a indemnizar con casi 80.000 euros a las fimas Burberrys y Louis Vouitton por vender bolsos falsos en la calles de la capital aragonesa.

La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Zaragoza acaba de absolver a una vendedora ambulante de un delito contra la propiedad industrial tras llegar a la conclusión de que comerciar con ropa falsificada en el rastro no puede ser castigado penalmente. La magistrada entiende que "ningún consumidor puede pensar que está adquiriendo prendas originales" en un mercadillo como el del Príncipe Felipe, y que por lo tanto "en modo alguno puede apreciarse ningún tipo de aprovechamiento defraudatorio por parte de la acusada".

El fallo se ha conocido esta semana, pero los hechos ocurrieron el 5 de julio de 2005, poco después de que se trasladara el rastro de la Romareda al barrio de San José. Aquel día, la Policía Nacional intervino a la procesada más de 400 prendas falsificadas de las marcas Nike, Puma y Adidas. Se trataba principalmente de camisetas deportivas, que se vendían a 15 euros, un precio muy inferior al de las auténticas.

El fiscal imputaba a la mujer un delito contra la propiedad industrial y solicitaba una pena de seis meses de prisión, así como una multa de 5.400 euros. Además, pedía que la acusada indemnizara a las marcas registradas con un total de 7.780 euros. La defensa, ejercida por el letrado José Ignacio Cabrejas, entendió que no había pruebas para condenar y solicitó la absolución.

Durante el acto del juicio, el marido de la acusada declaró que había adquirido la ropa a un proveedor de Ecuador, por un precio de entre 1,25 y 2,74 euros la prenda. Sin embargo, Adidas y Puma venden las camisetas a los mayoristas por 15 euros la unidad.

A la hora de fundamentar la sentencia, la juez dice que "es notorio para el público que unas prendas de las marcas originales no pueden ser vendidas en mercadillos o rastros". Va incluso más allá, al afirmar que esto no sería posible "ni aun en el caso de que se tratase de productos excedentes de stocks".

La magistrada utiliza como argumento la declaración de un representante de Adidas, que manifestó en la vista oral que "no es el espíritu de la marca" vender sus productos en este tipo de lugares. Sin embargo, este mismo profesional reconoció que su firma sabe que hay vendedores ambulantes que llevan prendas originales, y dijo que les han pedido que no vendan esta ropa en los mercadillos. Por tanto, parece que no es imposible -como dice el fallo- encontrar un producto auténtico en estos puntos de venta.

Resulta también paradójico que pese a no apreciarse delito alguno, en la sentencia se ordene el comiso y destrucción de la ropa intervenida a la procesada, por tratarse de "prendas de ilícito comercio".

Un precedente contradictorio

La juez que ahora ha absuelto a la vendedora ambulante dictó hace poco tiempo una sentencia muy diferente en otro delito contra la propiedad intelectual investigado en Zaragoza. La titular del Juzgado de lo Penal número 1 condenó a 9 meses de prisión y a una multa de 2.160 euros a un inmigrante que vendía bolsos falsificados en la calle. La magistrada le impuso también la obligación de indemnizar a las marcas perjudicadas: con 27.540 euros a Burberrys Spain y con 50.050 a Louis Vouitton.

Según recogía el fallo, que se publicó en este periódico en un anuncio oficial, la Policía intervino al procesado un total de 304 bolsos, que fueron igualmente destruidos.

Una de las sentencias más atípicas vinculadas con la falsificación se dictó a comienzos de año, cuando un juez de Motril (Granada) expulsó del país a un senegalés por vender películas y cedés.

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