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Vuelven los niños a Camarena y Torrijas

Dos escuelas de la provincia reabrirán sus puertas después de muchos años cerradas. Azaila, por el contrario, se suma a los dos centros zaragozanos y otros tantos oscenses clausurados por falta de alumnos

El curso escolar arranca en Teruel con la mejor de las noticias. Dos escuelas rurales, la de Torrijas y la de Camarena, reabren sus puertas después de muchos años clausuradas por falta de alumnos.

La apertura de colegios es siempre motivo de alegría, pero en el caso de Teruel, con media provincia en proceso de regresión demográfica, cobra un especial significado. "Si hay niños en las calles hay vida en los pueblos", repiten los alcaldes.

 

La escuela de Camarena se pone en marcha, además, con 8 alumnos, "y con solución de continuidad, lo que es más importante", señalaba ayer el director provincial de Educación, Jesús Villel. Este municipio todavía conserva diferentes servicios, entre ellos una pequeña red de hostelería.

 

En el caso de Torrijas, que al igual que el otro municipio pertenece a la comarca de Gúdar-Javalambre, se registra el mínimo de matrículas para mantener las clases activas: cuatro. Villel dice, no obstante, que hay posibilidades de que este número crezca una vez comience el curso.

El director provincial de Educación destaca el hecho de que, a diferencia de otros años, se han podido reabrir los dos colegios "gracias a familias vinculadas con el pueblo y con residencia continuada en el mismo, no por la presencia temporal de inmigrantes".

Azaila, sin niños

El elemento negativo para el próximo curso escolar lo va a poner la localidad de Azaila -en la comarca del Bajo Martín-, cuya escuela se verá obligada a cerrar sus puertas. Villel explicó que el Departamento ha hecho todo lo posible por mantener el centro operativo, ya en situación límite desde hace dos años. "No ha podido ser -reconocía el responsable provincial de Educación-, a pesar de que en esta provincia tenemos aulas abiertas con cuatro alumnos". Este centro se suma a las cuatro localidades aragonesas cuyo cierre ya se conocía, como son Trasobares y Castejón de Valdejasa, en la provincia de Zaragoza; y La Melusa (barrio rural de Tamarite) y Escalona, en Huesca.

 

La presión de los escolares extranjeros va a ser menor que otros años, según admitió Jesús Villel, quien agregó que las previsiones para escolarizar a niños inmigrantes a mediados de curso "son muy pocas".

A pesar de este factor negativo, las matrículas en Educación Infantil y Primaria se han incrementado, y las aulas de la provincia dispondrán de setenta alumnos más que el curso pasado. Este año se han inscrito 10.907 alumnos, frente a los 10.839 del curso 2008-2009. "Hay que resaltar -explicaba Villel- que Teruel es la única provincia aragonesa donde se abren aulas".

 

En el capítulo de novedades figura, asimismo, el arranque del comedor escolar de Valderrobres que se suma a los 24 ya existentes en la provincia. Estas instalaciones están destinadas preferentemente a los alumnos de Primaria, pero también dará servicio a los jóvenes de Secundaria de la zona.

 

Uno de los apartados más complejos es el de las rutas de transporte escolar, cuya configuración acarrea más de un quebradero de cabeza a los gestores de Educación dada la gran dispersión que presenta la provincia. La red de transporte incluye un total de 95 rutas que suponen unos gastos de unos tres millones y medio de euros. Jesús Villel explica que es uno de los servicios más costosos de la Dirección Provincial. "Por poner un ejemplo -explicaba el responsable educativo- en el programa de gratuidad de libros invertimos 750.000 euros". Los convenios con las Comarcas ayudan a su financiación.

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