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La lección de vida de un centenario

La Puebla de Valverde llora la muerte de Bernabé Igual, que vivió en masías, celebró 78 años de matrimonio y fue feliz cultivando la tierra

Bernabé Igual, junto a su mujer, Delfina.
Bernabé Igual, junto a su mujer, Delfina.
Heraldo

La Puebla de Valverde lamenta el fallecimiento, el pasado 20 de octubre, de su vecino Bernabé Igual Monleón, quien solo tres días antes había cumplido 100 años. Si bien con la salud ya muy delicada, Bernabé aún pudo recibir en su casa el 17 de octubre el cariño de sus paisanos, representados todos ellos por la Corporación Municipal de esta localidad turolense, que obsequió al hombre con una gigantesca tarta de aniversario y un ramo de flores.

Sin perder la sonrisa que le caracterizó siempre, Bernabé Igual Monleón no desaprovechó la oportunidad de transmitir, en sus últimos días de vida, toda la sabiduría que le dieron los años y la paz que le acompañó siempre y que le ayudó a superar las peores adversidades. Lo hizo en su propia casa ante uno de los concejales de La Puebla de Valverde, Gilberto Doñate, quien recuerda cómo fue aquella conversación mantenida apenas unas semanas antes de su muerte.

“Me contó que nació en la Masía ‘Casa Cosme’ y que fue el penúltimo de los ocho hijos que tuvieron sus padres, Bernabé y Josefa. Recordó ante mí cómo conoció en su juventud a una bella muchacha llamada Delfina que en 1943 se convirtió en su esposa y madre de sus tres hijos: Amparo, Paca y Cristóbal. Disfrutaron de la primera muy poco, pues falleció en la flor de la vida”, explica Doñate.

Pese a todas las dificultades, Bernabé y Delfina afrontaron todo en la vida juntos y tras 78 años de matrimonio, el esposo -tomando la mano a Delfina- confesó al edil que seguía viendo a su mujer igual de guapa que el primer día que la conoció y que cada día la quería más.

La pareja empezó a vivir en la masía ‘El Caseto Valenciano’ y más tarde en ‘Mas de Galve’. Luego se trasladaron al pueblo, donde se instalaron definitivamente. A los hijos les siguieron cuatro nietos -Óscar, Raquel, Sara y Amparo- y seis biznietos (otro en camino) -Víctor, Nerea, Aitana, Cristina, Saúl y Alan-, a todos los cuales adoraba y había visto crecer con gran felicidad. “Entre risas, me contó que tiene una treintena de sobrinos y que prefería no decir sus nombres por si se dejaba alguno”, recuerda Gilberto Doñate.

“La vida es dura, porque nadie te da nada, pero de cada uno depende cómo afrontarla. Yo elegí tener una actitud positiva y eso es lo que me ha hecho tirar hacia delante”, explicó Bernabé al concejal. Mientras mostraba la palma de sus manos, relató que todo lo que tenía se lo había ganado con su trabajo de agricultor, contando, eso sí, “con la ayuda de San Isidro Labrador”. “Aquel día -rememora Doñate- me dijo que se encontraba muy bien, recibiendo el cariño de sus hijos y en especial de su nuera, María Jesús”. “¡Salud y gracias!, me dijo levantando su vaso de café con leche y regalándome toda una lección de vida”, concluye el concejal de La Puebla de Valverde.

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