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Una aragonesa y su hijo convierten su pasión por el origami en un negocio

Viven en Monreal del Campo y han creado Origami Mahi, un proyecto con el que han logrado dar uso al arte del origami.

Las grullas es el artículo que tiene más aceptación.
Las grullas es el artículo que tiene más aceptación.
Origami Mahi.

“Origami Mahi surge al revés. No soy yo quien le he transmitido la pasión a mi hijo, sino que ha sido él el que me ha despertado la pasión por el arte del origami”. De esta forma presenta Luisa el negocio que comparte con su hijo Jorge, de 17 años, en la localidad turolense de Monreal del Campo. “Siempre ha sido una persona muy creativa y curiosa. Desde pequeño, sintió la necesidad de darle una segunda vida a los productos del día a día, pero de repente, con ocho años, descubrió el papel. 

Vio que podía hacer muchas figuras y, cuando yo volvía de trabajar, no me traía el típico barco o avión de papel, sino que, de repente, aparecía con un dragón o con una rosa de Kawasaki. Me entró la curiosidad y le dije ‘quiero aprender a hacer esto’”.

Así nace Origami Mahi, o lo que es lo mismo, Origami Madre e Hijo. Y aunque los inicios no fueron fáciles pues algunas personas se rieron de Jorge cuando decía que quería ser origamista; la realidad es que ahora han sido los demás los que han apreciado este arte.

“Todo comenzó cuando me di cuenta de que no quería tener todo lo que hacía Jorge en un cajón. De ahí, surgió la idea de poner estas figuras en cuadros”, cuenta Luisa, que es profesora de Infantil y de Música y Movimiento. “Pronto, empezamos a regalarlas por los cumpleaños: a la abuela, a los primos… Y a la familia les encantaba. Así, poco a poco, nos dimos cuenta que lo teníamos que compartir con los demás y hace dos años nos lanzamos. Fuimos a la feria del municipio castellanomanchego del Pobo de Dueñas, que está a 20 minutos de Monreal del Campo, y les encantó”.

Luis y su hijo Jorge.
Luis y su hijo Jorge.
Origami Mahi

Vivir en el pueblo también ha sido, según los protagonistas de esta historia, una ventaja. “Somos de Zaragoza, pero por cuestiones laborales vinimos a vivir aquí y creo que ha sido fundamental para formar Origami Mahi. Si hubiésemos vivido en la capital igual no nos habríamos lanzado”, asegura Luisa. “Aquí, fue fácil darnos a conocer. De hecho, por ejemplo, hemos montado nuestro estand, a petición del Ayuntamiento, por el Día de San Jorge”. 

Y es que ahora en Origami Mahi no solo cuentan con cuadros decorativos, sino que hacen broches, diademas, pulseras, pendientes e incluso tapas para cubrir el contador del agua o de la luz. “También hacemos perchas para colgar las mascarillas”, anota Luisa. “Y esta gran variedad de artículos es gracias a los encargos. Nosotros empezamos con los cuadros y la demanda, las peticiones, nos ha llevado hasta este punto”.

Sin embargo, no es tan fácil como puede parecer a simple vista, ya que cada artículo tiene que crearse para que tenga una durabilidad aceptable en su uso diario. “Por ejemplo, para crear los pendientes lacamos o esmaltamos el papel. Un papel que además también pintamos nosotros”, detalla la misma. “En cambio, para crear las grullas de dos centímetros y medio, que es la figura que más éxito tiene, se utiliza papel sándwich. Es decir, que entre dos hojas de papel de seda se pone cola y aluminio. Así se consigue una mayor flexibilidad”.

Y es que el secreto del éxito de Origami Mahi está en haber sabido dar una funcionalidad a estas figuras. “Somos socios de la Asociación Española de Papiroflexia y hemos visto a verdaderos artistas del origami, pero nosotros hemos encontrado la forma de poder usarlo y disfrutarlo”, explica Luisa. “De hecho, trabajamos con botellas que convertimos en lámparas y son muchos los que nos donan envases originales para que les demos una segunda vida. Ya casi resulta una obsesión y al ver algo ya pensamos en qué se podría transformar”.

Esta funcionalidad y la relación madre e hijo es lo que ha llevado a Origami Mahi a que haya encontrado su espacio y sigan recibiendo encargos, ahora que no hay ferias, a través de las redes sociales. E incluso han logrado abrir nuevas vías de negocio en este último año. “Nos han contratado también para hacer talleres de iniciación, tanto para niños como para adultos”, cuenta la misma. “Y es que el carnet de artesano, que nos concedieron, nos ha abierto muchas puertas”.

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