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patrimonio

Termina la restauración de la torre de la Catedral de Teruel con una actuación que la hace visitable

Las obras han incluido la recuperación del primitivo acceso al templo, del siglo XII.

Visita a la cubierta de la Catedral de Teruel, con la torre restaurada al fondo.
Visita a la cubierta de la Catedral de Teruel, con la torre restaurada al fondo.
Jorge Escudero

El consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, y la alcaldesa de Teruel, Emma Buj, han visitado las obras de la tercera y última fase de rehabilitación de la torre de la Catedral de Santa María de Mediavilla, en Teruel. Unas obras cofinanciadas a través del FITE de 2018 y que han supuesto una inversión de 469.473 euros. El consejero ha estado acompañado en la visita, entre otros, por la directora general de Vivienda y Rehabilitación, Verónica Villagrasa, y el gerente de Suelo y Vivienda de Aragón, Javier Albisu. Las tres fases han supuesto una inversión total de 1.549.367 euros.

Con esta tercera fase, que ha contado con un plazo de ejecución de 8 meses y corresponde a una separata del proyecto original, redactada por los arquitectos Joaquín Andrés Rubio y José María Sanz Zaragoza, se da por finalizada la restauración de la torre. La actuación permitirá, por primera vez, la apertura al público del campanario y ha incluido la recuperación del primitivo acceso al templo catedralicio, del siglo XII.

Soro ha destacado de esta actuación “el trabajo que se está haciendo en rehabilitación para recuperar no solo el patrimonio desde el punto de vista de la consolidación sino buscando la esencia del mismo, de cómo fue concebido y creado”.

Tal y como ha señalado el consejero, “los trabajos realizados en esta fase se han centrado en la restitución del recorrido por el interior de la torre, recuperando el acceso original al interior desde la Catedral, y que había permanecido tapiado hasta esta actuación”. Para llevar a cabo esta actuación ha sido necesario modificar la escalera interior de la Catedral que daba acceso al coro y al balcón de la nave central, para que pueda dar acceso a su vez al interior de la torre.

Soro ha indicado que “la modificación de esta escalera ha permitido devolver la torre a su estado original”. Entre los años 1947 y 1953 se mutiló una arista achaflanándola y se cortó una parte de la imposta de piedra para facilitar el desarrollo de la escalera actual.

Acceso primitivo a la catedral de Teruel, del siglo XII, recién restaurado.
Acceso primitivo a la catedral de Teruel, del siglo XII, recién restaurado.
Jorge Escudero

La ejecución de esta tercera fase ha dejado al descubierto interesantes elementos originales de la torre y la catedral. El consejero ha explicado que “han aparecido trazas de la antigua escalera; un tramo original de tapial de yeso a media altura del muro de cerramiento existente entre la escalera y la nave lateral; un arco de ladrillo ejecutado para el encuentro entre el muro de la nave central de la catedral, y el primitivo acceso a la torre”.

La apertura del acceso, que inicialmente se ejecutó para facilitar el paso de personal y material de la obra sin interferir en el uso del templo, ha permitido descubrir toda la estructura original del mismo: se han sacado a la luz las fábricas de ladrillo originales, de 1178 -fecha coincidente con los primeros datos sobre la construcción del templo- y las huellas de la puerta de madera de dos hojas en el cabecero. Ante estos hallazgos, se ha decidido la restauración de este acceso, que permitirá poner en valor uno de los elementos más primitivos del conjunto catedralicio y dotar a la catedral de un acceso independiente para la visita al templo y a la torre, vinculado a la Casa del Deán (nuevo punto de información y recepción a los visitantes).

También en esta fase se ha sustituido la instalación eléctrica del interior de la torre por una nueva que cumpla la normativa vigente, y se ha dotado de un sistema de iluminación con luminarias de bajo consumo; se ha instalado un sistema de protección de incendios, inexistente hasta ahora, y se ha completado el sistema antipalomas colocado en la segunda fase.

La restauración de la torre, que se ha ejecutado por fases por razones presupuestarias, dio comienzo en el año 2017, con cargo al FITE de 2016. En esa primera fase se actuó fundamentalmente en la parte superior de la torre y su remate barroco.

La plaza de la Catedral de Teruel, con el campanario mudéjar recién restaurado.
La plaza de la Catedral de Teruel, con el campanario mudéjar recién restaurado.
Jorge Escudero

La segunda fase, con cargo al FITE 2017, daba continuidad a las obras iniciadas, actuando sobre el resto de la torre en la que permanecía el andamiaje. Si bien la torre no presentaba problemas estructurales graves, sí adolecía de una serie de patologías sobre las que hubo de actuar, como la degradación de elementos pétreos y elementos secundarios de forjados y escaleras, el deterioro de la estructura de madera, las lagunas de vidriado en la cerámica de las fachadas, la erosión de las juntas de la fábrica de ladrillo, humedades…

Para ello, se ataron grietas, se sanearon y restauraron vigas de madera y fábricas de ladrillo, se limpiaron y rejuntaron los muros, se restauraron las piezas cerámicas vidriadas y se repusieron las faltas, se restauraron los elementos pétreos ornamentales, se restauraron las campanas y yugos y se acondicionó el interior de las estancias escaleras y pasillos.

El arquitecto José María Sanz ha explicado que la visita a la torre de la Catedral  "concentra toda la historia de la ciudad", porque se pueden ver desde elementos del siglo XII correspondientes al periodo fundacional tras la Reconquista hasta las últimas restauraciones tras la Guerra Civil. Sanz ha añadido que la restauración del templo garantiza su "estabilidad" a largo plazo y ha permitido también devolverle el "esplendor perdido".

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