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Teruel

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La red de sextorsión quiso cobrar un segundo pago de 30.000 euros a Abelardo

Una de las fórmulas usadas por los extorsionadores para blanquear ingresos era comprar boletos premiados en casas de apuestas de Valencia, su base de operaciones.

Uno de los detenidos por la "sextorsión", camino de la prisión tras declarar en los juzgados de Teruel.
Uno de los detenidos por la "sextorsión", camino de la prisión tras declarar en los juzgados de Teruel.
Jorge Escudero

Uno de los cabecillas de la red de sextorsión que investiga el Juzgado de Instrucción número 3 de Teruel, Ismael B., no se quedó satisfecho con los 30.000 euros que a principios de 2018 recibió del exjugador de fútbol y actual entrenador del R. C. D. Español, Abelardo Fernández, y movió hilos para conseguir su número de teléfono con el objetivo de pedirle un nuevo abono de 30.000 euros.

La conversación telefónica que refleja estos intentos para reincidir en la extorsión del deportista figura en el sumario del caso, cuyo secreto acaba de ser levantado por el juez instructor. La trama extorsionaba a usuarios de una web de contactos y llegaba a amenazarles de muerte si se resistían a pagar. El primer extorsionado que denunció los hechos fue de Sarrión, lo que derivó el caso a los juzgados de Teruel.

Abelardo denunció ante la Guardia Civil en febrero de 2019 que había pagado 30.000 euros en cuatro plazos a un hombre que le amenazó telefónicamente con "hacerles daño a su mujer e hijos". El deportista explicó que las coacciones empezaron cuando alguien que se hacía llamar Roni –Ismael B.– le pidió dinero para tratarse «un cáncer». La exigencia creció acompañada de amenazas que le arrancaron cuatro pagos. El autor de la extorsión demostró saber dónde vivían el entrenador y su familia.

Pero no fue suficiente para la red de "sextorsión". Ismael B. recurrió en enero de 2019 a una mujer para que esta, a su vez, recabara de un jugador del Alavés –equipo de entrenaba por entonces Abelardo– el teléfono del preparador. Le ofreció una comisión de 6.000 euros si lo conseguía. El intento no debió de cuajar porque el deportista declaró en febrero de 2019 que, tras deshacerse de la tarjeta SIM de su teléfono, el extorsionador no volvió a contactar con él.

La documentación del sumario revela que el nutrido grupo de personas que cedían sus cuentas para ingresar los pagos de los chantajeados –miles de víctimas repartidas por todo el país–, conocidas como «mulas», se quedaban con entre el 10% y el 15% del importe que transferían los extorsionados.

Entre las decenas de imputados por esta causa, figuran los dos cabecillas –Masinissa F. e Ismael B., ambos en prisión por este caso–, decenas de "mulas" así como otros implicados con distintas funciones, como el blanqueo de dinero, una labor en la que, según la instrucción, podrían haber participado Antonio G. ‘Toño’, futbolista del Levante U. D., y Abraham B., concursante del programa de televisión ‘Mujeres y hombres y viceversa’.

Uno de los procedimientos usados por Ismael B. para blanquear los ingresos ilícitos consistía en comprar tiques premiados en casas de apuestas. La investigación de la Guardia Civil apunta a que Masinissa, alias Erik, era el líder absoluto de la red. Los investigadores señalan que exhibía un tren de vida incompatible con su ausencia de ingresos justificados: vivía en un barrio selecto de Valencia y llegó a presumir de gastarse 2.000 euros de una sentada en un salón de juegos.

La extensión y persistencia de las extorsiones –arrancaron en 2016– provocaron casos curiosos, como el de una víctima a la que se le devolvió el dinero porque, sin saberlo los chantajistas, era amigo de una "mula". También se dieron numerosos casos de personas que al ser coaccionadas telefónicamente ignoraban las amenazas, con lo cual el asunto quedaba zanjado.

La práctica totalidad de las víctimas son españolas, pero el sumario incluye algunos casos en el extranjero, entre ellos el de un político liberal alemán recientemente fallecido y que abonó 9.800 euros. Pero el récord de pérdidas se lo lleva una víctima de Sevilla que abonó 66.000 euros.

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