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Teruel

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La Lonja de Alcañiz estrena imagen y busca financiación para convertirse en museo

La restauración recupera el color natural de las piedras, mucho más claro del que recuerdan los vecinos.

La Lonja luce un nuevo aspecto pero con la retirada de las vallas han regresado los coches a la plaza.
La Lonja luce un nuevo aspecto pero con la retirada de las vallas han regresado los coches a la plaza.
L. C.

La plaza de España de Alcañiz ya luce en todo su esplendor después de la finalización de la rehabilitación de las fachadas de la Casa Consistorial y la Lonja, que se unen a la reciente mejora exterior e interior de la Torre Gótica. Un conjunto monumental que adquiere ahora mayor interés y que supone el principal valor patrimonial y atractivo turístico de la ciudad junto a su castillo Calatravo.

La Lonja y el Ayuntamiento han sufrido un espectacular cambio ya que se ha recuperado su color original, mucho más claro que antes de la intervención, lo que ha sorprendido a los vecinos. Con casi medio millón de euros del Fondo de Inversiones de Teruel(Fite) se ha restaurado y limpiado la fachada además de actuar en los elementos dañados.

Aunque el edificio en su conjunto no presentaba una situación de «emergencia», «sí se detectó un grave deterioro» del alero con peligro de desprendimientos, graves deficiencias en los cerramientos por falta de mantenimiento y la instalación de muchos elementos impropios en las fachadas. Los trabajos de limpieza han sido exhaustivos. Se han aplicado tres niveles de más a menos precisión en función de las necesidades y se han usado varias técnicas, como la desincrustación fotónica o el tratamiento de eflorescencias exterior con aplicaciones sucesivas de pulpa de papel húmeda, entre otras.

En los próximos meses se realizará una pequeña actuación para colocar un sistema de led disimulado para iluminar la fachada similar al de los monumentos italianos. Será una instalación respetuosa y acorde con lo que este tipo de edificios precisan, evitando la colocación de elementos auxiliares externos que sean dañinos sobre la fachada.

Una vez mejorado el exterior, el Ayuntamiento ya trabaja en la segunda fase de las obras, la reforma del interior de la Lonja. Los primeros trabajos se han llevado a cabo con financiación íntegra del Fite y ahora se quiere seguir en la línea de que el dinero llegue de fuera.

Se está trabajando en la documentación para presentar en 2020 el proyecto de reforma integral del interior de la Lonja al programa 1,5% cultural del Ministerio de Fomento, el mismo que financió la rehabilitación de la Torre Gótica. La inversión sería de unos dos millones de euros. El alcalde, Ignacio Urquizu, ya tuvo una primera reunión en Madrid y las sensaciones son positivas.

Antes hay que cambiar el planteamiento inicial, heredado de la anterior legislatura, ya que también incluía que la Lonja albergara oficinas municipales, porque el Ayuntamiento se queda pequeño. Al tratarse de una ayuda con un fin exclusivamente cultural, los proyectos que reciban sus fondos solo pueden tener ese mismo objetivo.

La actual distribución interior es caótica a consecuencia de las sucesivas ampliaciones y el acoplamiento del espacio disponible a las funciones a las que se ha ido destinando. Las plantas presentan múltiples desniveles y un exceso de compartimentación además de enmascarar los elementos que parecen conservarse de la construcción original. La superficie construida total es de 2.180 metros cuadrados, de los que 1.130, la mitad, se encuentran sin uso.

Con el cambio de planteamiento, la Lonja albergará exclusivamente usos culturales. El principal es la creación de un museo de la ciudad, que se ubicará en las dependencias de la antigua biblioteca y conservatorio. Asimismo, a continuación del actual patio se quiere crear un salón para actos públicos del Ayuntamiento cuando el salón de plenos o el de cuadros se queden pequeños; y las antiguas dependencias de la Policía Local albergarán una sala diáfana.

El museo podría incluir tres exposiciones distintas en su interior: la colección arqueológica de Alcañiz, con piezas desde el paleolítico hasta el medievo; la de Ángel Quílez, compuesta por medio centenar de obras de arte, fundamentalmente religioso, de los siglos XII al XVIII; y otras como las tablas góticas y renacentistas de Santa María la Mayor, conservadas actualmente en la sacristía de la Iglesia tras un convenio de depósito temporal; y otras obras propiedad del Consistorio con especial atención a dos pinturas murales que proceden de la Torre del Homenaje del Castillo Calatravo como son la Rueda de la Fortuna y el Trovador.

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