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Serafín Aldecoa: "La prensa siempre ha sido un negocio ruinoso en Teruel"

El historiador Serafín Aldecoa presenta a las 19.30 de este miércoles en el Museo Provincial el libro “Prensa histórica contemporánea en la provincia de Teruel”, del Instituto de Estudios Turolenses.

El historiador Serafín Aldecoa, con su libro y Teruel al fondo.
El historiador Serafín Aldecoa, con su libro y Teruel al fondo.
Javier Escriche

¿Cuántos periódicos ha habido en Teruel desde que nació la provincia, en 1833, hasta la Transición?

Doscientos quince.

Parecen muchos.

Son muchos. Pero hay que tener en cuenta que en Teruel contamos con una de las mejores hemerotecas digitales del país y eso facilita la investigación. Tiene más de 60 cabeceras digitalizados y accesibles por internet. La prensa histórica de Alcañiz está menos digitalizada.

¿Por qué decidió sumergirse en este mar de papel?

Era un terreno sin investigar. No había nada publicado. Mi trabajo parte de una beca de investigación del Instituto de Estudios Turolenses que se decidió publicar porque rellena un espacio sin investigar. Sirve también para los historiadores sepan donde buscar las distinta cabeceras.

¿A qué se debe esa proliferación de periódicos?

En parte al partidismo. Es una prensa política. Los partidos, sobre todo el Liberal y el Conservador, tuvieron muchas cabeceras. La mayoría muy efímeras, algunas solo para unas elecciones a Cortes. Hay también empresarios promotores, como Mariano Romance, de Alcañiz, que se arruinó. Era tío de Pilar Narvión, que colaboraba en las publicaciones de su tío. Fundó tres o cuatro periódicos e intentó, durante la II República, una prensa independiente que fue inviable.

¿A qué se debe el potente foco periodístico en Alcañiz?

Hay que tener en cuenta que la conciencia de comarca es tremenda allí. Se hace periodismo de comarca en los tres partidos judiciales del Bajo Aragón.

Entre los temas que aparecen de forma reiterada en la prensa histórica destaca la reclamación de un mejor ferrocarril, más o menos como ocurre actualmente.

El ferrocarril hace correr ríos de tinta en la prensa histórica. La del Bajo Aragón reivindica el Val de Zafán mientras que la zona alta, el Central de Aragón. Cada zona tiene su propia prensa. No hay periódicos provinciales, sino del Bajo Aragón por un lado y de la capital por otro. Los asuntos son totalmente distintos en cada zona, con intereses contrapuestos.

No parece que hayamos avanzado mucho en cuanto a reivindicaciones.

De hecho, si hiciésemos un repaso a las demandas actuales de Teruel Existe y a las de la prensa de finales del siglo XIX llegaríamos a la conclusión de que coinciden en su mayoría. Básicamente son mejores carreteras y ferrocarril.

¿También transmite la prensa histórica la sensación de abandono que ha capitalizado Teruel Existe?

También. Ese sentimiento dio lugar al Regeneracionismo, muy presente en la prensa de finales del XIX. Fue una reacción al abandono de la provincia, que se veía como una Cenicienta.

¿Cuál es la época dorada del periodismo turolense?

La Restauración, cuando más periódicos aparecen, y la II República. Desde finales del siglo XIX y en las primeras décadas del XX hay un número enorme de publicaciones.

¿Tuvo que enfrentarse con la censura?

Siempre ha habido censura. Nunca ha habido una prensa totalmente libre. Si se sale de sus casillas, es multada. Normalmente, las sanciones recaen en el director. Por cualquier texto hiriente podía haber un proceso judicial. Se repiten continuamente las denuncias a periodistas.

¿Y cuál fue la época más difícil?

El franquismo, con solo un periódico en toda la provincia, Lucha, durante cuarenta años.

Pero hasta la época floreciente se nutre de periodistas amateur.

Más que periodistas, se trata de personas que escriben en periódicos. Tienen otras profesiones y complementan sus ingresos con la prensa. Hay muchos funcionarios, maestros, abogados y políticos. León Cano Jarque, por ejemplo, era empleado de Hacienda y como no ganaba suficiente para vivir tenía que escribir artículos.

¿Es un indicador de la debilidad económica de este sector?

Sí. La prensa turolense es una ruina. Las tiradas máximas son de 1.000 ejemplares. Además había muchos impagos de suscriptores, porque los periódicos no se vendían en kioscos, solo por suscripción. Cada dos por tres había que amenazar a los suscriptores que no pagaban. Eran periódicos bisemanales. Diarios solo había un par. Y solo tenían dos hojas.

¿Qué tipo de información recogían?

Primaba la opinión, porque era prensa muy militante y de partido. Las noticias ocupan una mínima parte. La mayoría son periódicos burgueses. La única excepción de prensa obrera es Adelante, del PSOE y UGT.

¿Cuál es la salud de la prensa actual, marcada por la transición del papel a las web?

Los medios tienen cada vez menos periodistas. Con los periódicos digitales, la información es muy asequible, pero también muy superficial. Solo se leen los titulares, la espuma. No se profundiza. Son píldoras informativas. No se leen textos largos en internet, que huye de lo farragoso.

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