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Teruel

Escucha insta a Repsol a facilitar la instalación de una planta fotovoltaica en el solar de la central

La térmica, cerrada desde 2012, cambió de propietario en noviembre de 2018 y el Ayuntamiento propone reutilizar el suelo que ocupa la planta para generar empleo.

La central térmica de Escucha se levanta junto al casco urbano de la población.
La central térmica de Escucha se levanta junto al casco urbano de la población.
Jorge Escudero

El Ayuntamiento de Escucha se ha reunido con representantes de Repsol, propietaria de la térmica de Escucha –cerrada desde finales de 2012–, para instar a la petrolera a aprovechar el espacio resultante de la demolición de la planta termoeléctrica para generar empleo y actividad económica en la localidad. El Consistorio contempla la posibilidad de promover una planta de energía fotovoltaíca en las 30 hectáreas de suelo que suman entre la central y su extenso parque de almacenamiento de carbón.

La térmica cambió de mano el pasado 2 de noviembre con la venta de un paquete de instalaciones del Grupo Viesgo a Repsol por 720 millones de euros. Entre los activos traspasados, figura la central de Escucha, cerrada hace seis años por la entonces propietaria, E.ON, al agotar su vida útil.

Desde Repsol explicaron el lunes que están a la espera de la autorización del proyecto de demolición de la central por parte del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga). El documento fue presentado en 2017, pero todavía no ha habido una respuesta de la Administración medioambiental.

Una portavoz de Repsol informó de que la compañía, tras la reciente adquisición de la central de Escucha, está "analizando y evaluando" su situación antes de decidir cuál será su futuro. De momento, sigue adelante con los planes de derribo, puestos en marcha por la anterior propietaria ante los resultados infructuosos de los contactos mantenidos para reutilizar las instalaciones de la térmica. La compañía está a la espera de "la respuesta del Inaga".

El alcalde de Escucha, Javier Carbó, explicó que el suelo ocupado por la central tiene una serie de equipamientos y ventajas que facilitarían su aprovechamiento industrial y, más concretamente, su utilización para montar una planta de energía solar. Dispone de una subestación y una línea eléctrica para evacuar la producción eléctrica, de suministro de agua con una concesión propia, de buenos accesos y de depuradora de aguas residuales.

El Ayuntamiento ha mantenido contactos con tres operadores que estarían interesados en poner en marcha una planta fotovoltaica en los terrenos de la central. La instalación podría arrancar de inmediato en la extensa área ocupada por el parque de almacenamiento de carbón, totalmente despejado actualmente.

Carbó añadió que el Ayuntamiento podría ser "promotor directo" de la planta de energía solar como una fórmula de generar empleo en la localidad y evitar, además, la presencia de una extensa superficie abandonada junto al casco urbano. El Consistorio baraja una pequeña central fotovoltaica de tres megavatios con una inversión que superaría los tres millones de euros y que crearía entre dos y cuatro empleos en su mantenimiento.

El alcalde reconoció que Repsol no se mostró interesada en promover directamente una planta de energía solar en Escucha, pero recordó que por su impacto "social" debería posibilitar que otros operadores fueran los impulsores. Reconoció, no obstante, que el futuro aprovechamiento del suelo y de sus equipamientos pasa por la decisión que tome la actual titular.

El Ayuntamiento descarta mantener como reclamo turístico o cultural alguna de las infraestructuras más relevantes de la central térmica, como su chimenea de 125 metros de altura, al considerar inviable su aprovechamiento. El derribo será un proceso complejo y prolongado debido a la existencia de residuos contaminantes en la planta, como uralitas con amianto o residuos de la combustión del carbón para la generación eléctrica. Otros desechos serán reciclables, como la chatarra, y otros resultarán inertes, como los escombros.

Javier Carbó afirmó que la mejor alternativa de futuro para los terrenos de la central es la reutilización para producir energía limpia. El Ayuntamiento está a la espera de la respuesta de Repsol sobre sus planes para la térmica, que constituía el centro de la economía de la cuenca minera central como consumidora de su producción carbonífera. Cuando cerró sus puertas tras 42 años de actividad tenía una plantilla de 51 trabajadores.

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