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Teruel

Pañuelos rojos para doscientos bebés que viven su primera Vaquilla

El Ayuntamiento de Teruel reparte la prenda protagonista de las fiestas a los niños nacidos en la capital en los últimos doce meses

La alcaldesa de Teruel, Emma Buj, coloca el pañuelo a un bebé recién nacido
La alcaldesa de Teruel, Emma Buj, coloca el pañuelo a un bebé recién nacido
Antonio García/Bykofoto

Que las fiestas turolenses no tienen edad lo ha confirmado el bautismo vaquillero al que se han sumado 205 bebés este jueves. Por tercer año consecutivo, los pequeños nacidos entre julio de 2017 y esta última semana han recibido de manos de la Corporación Municipal un pañuelo rojo como símbolo de su primera Vaquilla.

La plaza del Torico se convertía por la tarde en un hervidero cuando los rayos de sol comenzaban a debilitarse. Los bebés en brazos de sus padres o subidos en sus carritos, algunos de ellos gemelares, han sido los protagonistas de un acto que, aunque joven, se ha abierto un hueco en el programa festivo, de tal manera que ya forma parte de la tradición de estas señaladas fechas.

La alcaldesa, Emma Buj, y los concejales Javier Domingo y Jesús Fuertes, a los que ha acompañado la tesorera de Interpeñas, Marta Fernández, han sido los encargados de colocar los pañuelos a los niños, que han aguardado pacientemente en brazos de sus progenitores en la fila dispuesta para la ocasión, a los pies de la estatua del astado de bronce que domina la plaza. La fila, serpenteando entre los veladores, llegaba hasta la calle del Tozal.

Pese a la larga espera, muchos esbozaban sus primeras sonrisas, sin ser conscientes del simbolismo que para sus padres ha adquirido este evento. Como recuerdo imperecedero, queda la foto que con el pañuelo, y algunos, con diminutas vestimentas blancas y casacas negras, han plasmado los fotógrafos.

Pocos han derramado lágrimas. La atmósfera de gran animación que reinaba en el céntrico emplazamiento parecía contagiar a los pequeños. Alguno continuaba una apacible siesta, incluso, cuando la alcaldesa ha anudado al cuello el rojo pañuelo.

«Los turolenses reclaman este acto familiar –explicaba Emma Buj–, así que ha venido para quedarse». A su lado asentía el concejal de Fiestas, Javier Domingo, quien ha reiterado la vocación continuista de este regalo que el Ayuntamiento ofrece a los más pequeños de la casa. «Es una actividad muy emotiva para los padres y la tónica general es que todos los niños se porten bien», manifestaba.

Vega, una pequeña de 8 meses, ha sido de las primeras en alcanzar el pañuelo deseado. Junto a ella, su hermano Hugo, que ya lo adquirió en la primera edición, hace tres años, explicaba con su media lengua, que le gustaba más la Vaquilla que las Bodas de Isabel. «Es que somos muy vaquilleros», razonaba su padre. Saúl, de mes y medio, el benjamín de la fila, no abrió los ojos en ningún momento. Su madre, Merche, recordó que desde el año pasado llevaba «en mente» participar en este evento. En algunos casos han sido los abuelos los encargados de llevar al bebé, como Asun y Ángel, cuyo deseo fue introducir al pequeño Pablo en la «tradición vaquillera» desde muy temprano.

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