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Teruel

La cabecera del río Guadalaviar registra el arranque de año más lluvioso en tres décadas

Griegos acumula  709 litros/m2, más que en todo 2017. El récord de precipitación llega tras la sequía que puso en peligro el agua de boca.

El vaso del embalse del Arquillo, prácticamente lleno en la actualidad.
El vaso del embalse del Arquillo, prácticamente lleno en la actualidad.
Javier Escriche

La cabecera del río Guadalaviar ha registrado en lo que llevamos de año las precipitaciones más intensas de las últimas tres décadas en el mismo periodo de tiempo. Griegos, junto al nacimiento del río, suma en los cinco primeros meses de 2018 709 litros/m2, la cifra más alta desde 1990. Las intensas lluvias y nevadas acumuladas –sobre todo desde marzo– en pueblos como Griegos, Guadalaviar y Villar del Cobo han tenido como principal consecuencia el llenado del pantano del Arquillo, el principal abastecedor de agua de boca para Teruel capital.

Las precipitaciones intensas se limitan a las zonas más altas de la sierra de Albarracín mientras que decaen de forma considerable al avanzar hacia el este de la comarca. La llegada de sucesivos frentes de lluvia del Atlántico ha provocado una sucesión de temporales que han disparado la precipitación tras dos años de una escasez que puso en apuros el abastecimiento de las poblaciones de la zona y de la misma capital, que desde octubre de 2017 a abril de 2018 tuvo que limitar algunos consumos y utilizar fuentes alternativas al Arquillo.

La acumulación en los cinco primeros meses de 2018 de más agua que en todo el año pasado –2017 se cerró con 650 litros/m2– ha tenido efectos beneficiosos para la agricultura, el medio ambiente y el abastecimiento a las poblaciones. El alcalde de Griegos, Manuel Lapuente, explicó que el campo "está encharcado y han empezado a manar fuentes que llevaban diez años secas". Además, "el terreno está todo verde y lleno de flores" al combinarse la llegada de la primavera con mucha humedad. Lapuente, de 69 años, señaló que 2018 ha tenido el arranque más lluvioso que recuerda.

La situación actual, "chapoteando agua por todos lados", contrasta con la vivida el pasado verano, el más seco desde la grave sequía de 1994-1995. Manuel Lapuente señaló que el manantial que abastece el pueblo se agotó y, aun poniendo a pleno rendimiento los pozos alternativos, hubo cortes puntuales de suministro a finales de agosto. Actualmente, con el manantial sobra caudal para suministrar a la población.

La clave del cambio de tendencia ha sido la llegada de los frentes atlánticos, que durante dos años no alcanzaron a la sierra de Albarracín o llegaban demasiado agotados para dejar lluvia. El meteorólogo aficionado Jaime Lahoz, que gestiona una estación en Griegos, señaló que los temporales descargan de forma continuada en las zonas altas de la sierra de Albarracín, aunque por el efecto ‘foehn’ –las nubes descargan en una vertiente de las montañas pero no en la contraria– las lluvias y nevadas se quedan en pueblos altos y occidentales como Griegos y Guadalaviar para llegar de forma muy atenuada a Albarracín u Orihuela del tremedal. Lahoz recordó que las sequías como la padecida en 2016-2018 se alternan con temporadas húmedas, como la actual. El fenómeno se sucede "cíclicamente", como ya ocurrió tras la sequía de 1994-1995, interrumpida por una sucesión de fuertes temporales.

Particularmente lluvioso fue el pasado marzo, con 311 litros/m2 en Griegos. Los 709 litros por metro2 sumados entre enero y mayo suponen un récord para las últimas tres décadas. Están muy por delante de su inmediato seguidor, 2013, con 597 litros, un 16% por debajo de 2018.

El portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, Rafael Requena, explicó que puede haber más estaciones meteorológicas que "batan récords" de precipitación en el primer semestre del año tras los buenos resultados de marzo, abril y mayo.

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