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Teruel

La catedral de Albarracín resplandece tras 20 años de obras y 2,3 millones de euros invertidos

La restauración integral del templo aporta detalles desconocidos. Los restos más antiguos hallados son del siglo XIII.

Catedral de Albarracín.
La catedral de Albarracín resplandece tras 20 años de obras y 2,3 millones de euros invertidos
Jorge Escudero

La catedral de Albarracín resplandece con el colorido de la decoración que cubre la bóveda y enmarca sus ventanales, las franjas veteadas que imitan el mármol en las cornisas y el blanco limpio de los muros. Un aspecto muy distinto del que tenía en 1997, cuando se inició el proceso de restauración que culminó con la inauguración de la capilla del Pilar el pasado 8 de septiembre. Hace 20 años el templo, que comparte sede episcopal con Teruel, era un lugar sombrío, mal iluminado y con las paredes pintadas de un mortecino color gris.

La intervención integral llevada a cabo por el Gobierno central inicialmente y después por la Fundación Santa María de Albarracín ha servido para devolver todo su colorido a las paredes, las cornisas y la bóveda. La rica y vitalista decoración del siglo XVIII, fecha de la última reforma del templo, apareció tras eliminar la capa de pintura gris y negra aplicada en el siglo XIX con la única concesión decorativa de imitar en los muros el despiece propio de una obra de sillería.

En total, en los 20 años de trabajos se han invertido 2,3 millones de euros, uno de ellos aportado por el Ministerio de Fomento con el 1% Cultural y el resto por la Fundación Santa María con financiación del Fondo de Inversiones de Teruel. Endesa costeó la iluminación con otros 139.000 euros. Desde 2010, la Fundación lleva las riendas de la rehabilitación del templo con su propio equipo de restauradores.

Además de la decoración de la nave central, la intervención ha redescubierto pinturas murales y elementos arquitectónicos ocultos bajo capas de pintura recientes, bajo pavimentos añadidos y tras montones de escombros y suciedad. Así aparecieron el arco gótico y el arco "medieval" –posiblemente románico tardío y con una réplica todavía oculta tras un retablo cercano– de la capilla de Santa Ana o la decoración pictórica de las capillas del Bautismo y de la Circuncisión, en algunos casos mutiladas por la apertura posterior de puertas y ventanas.

Junto a la puerta principal, aparecieron también varios arcos –uno de ellos correspondiente a un acceso elevado sobre el claustro contiguo– y una hornacina decorada con una imagen naif del firmamento, con estrellas fugaces incluidas. A su lado, un trabajo del siglo XVII más elaborado muestra a una pareja de ángeles sujetando una banda con una leyenda sobre un cáliz.

El gerente de la Fundación Santa María, Antonio Jiménez, destaca la riqueza decorativa actual, el color y la luminosidad frente al "aspecto triste" que ofrecía el templo de 1997. La reforma arquitectónica del siglo XVIII abrió ventanas circulares en el templo renacentista y transformó los pilares cilíndricos en los de perfil cuadrado. Se conservó la cornisa monumental del siglo XVI, que a base de pintura veteada imitaba el mármol pero con mucho menos coste económico. Tanto el colorido mural del XVIII como el "marmolizado" de las cornisas se han recuperado al retirar la omnipresente pintura gris decimonónica.

Algunos de los secretos desvelados pretenden conseguir efectos llamativos con medios modestos, como en el caso del "marmolizado" de las cornisas o del trampantojo que simula mediante recursos pictóricos un inexistente frontón arquitectónico en el remate de la puerta de entrada la sacristía. "Se trata de aparentar lo que no se puede costear", aclara Antonio Jiménez. De otros detalles más sutiles no se tenían noticias hasta que llegaron los restauradores, como la pequeña imagen de la Virgen que remata la clave de la bóveda sobre el altar mayor.

Uno de los impulsores de la rehabilitación del templo fue el entonces obispo, Antonio Algora, que quiso estar presente en la reapertura de la capilla del Pilar tras su restauración. Explicó que apoyó la puesta en marcha la Fundación Santa María para recuperar el patrimonio y generar oportunidades laborales para la población. Algora recordó que el brazo ejecutor ha sido Jiménez, que entonces "era un joven que buscaba futuro y que apostó por su tierra cuando todos se iban". El prelado hace un balance positivo de los 21 años de trabajo de la Fundación, que ha "restaurado piedras pero que también ha dado oportunidades de trabajo a mucha gente".

La restauración de la catedral ha aportado otras sorpresas, incluidos elementos de los que no había ninguna referencia, como el arco abocinado de la capilla de Santa Ana que, por su aspecto románico, podría remontarse al primitivo templo catedralicio del siglo XIII. También han sido hallazgos imprevistos los vestigios del potente arco gótico que cerraba uno de los lados de la capilla del Bautismo así como sus pinturas renacentistas, obra de dos talleres distintos, o la estancia oculta bajo una capa de relleno en la capilla de la Circuncisión.

Las capillas de Santa Ana y del Bautismo ocupan el lado derecho de la nave, orientado hacia la plaza de la Seo, donde se esconden los fragmentos más antiguos de la primera catedral de la provincia.

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