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Teruel

Papeles de la CIA que alimentan una leyenda urbana

Un documento recién desclasificado alude a un empresario que inició su fortuna cuando era oficial republicano y se apropió de dinero de bancos de Teruel al tomar la ciudad.

Entre el aluvión de documentos que la central de inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, ha desclasificado recientemente, figura un extenso informe sobre un cazanazis israelí detenido en España en julio de 1961, Zvy Aldouby, que reaviva una extendida leyenda urbana sobre un oscuro episodio de la batalla de Teruel: el supuesto enriquecimiento de militares republicanos al apoderarse de fondos depositados en el Banco de España. Este céntrico edificio fue uno de los últimos reductos en poder del ejército gubernamental en caer en el crudo invierno de 1937 a 1938.

El expediente, redactado por el Federal Bureau of Investigation (FBI) pero que por alguna razón terminó en poder de la CIA, alude a un empresario de Calpe (Alicante), José Mas Capó, que figura entre los papeles de Aldouby o que fue citado por el cazanazis durante los interrogatorios a los que fue sometido tras su detención por la policía española en 1961. Seguía por entonces la pista del criminal de guerra Léon Degrelle, amparado por el régimen franquista. Según el documento que acaba de hacerse público, Mas Capó, oficial del ejército republicano que participó en la toma de Teruel en el invierno de 1937-1938 "parece que inició su actual fortuna –el dosier es de 1961– con los fondos que los ‘rojos’ (sic) tomaron de todos los bancos de Teruel" al conquistar la plaza. La referencia añade que el industrial alicantino está "muy bien relacionado actualmente". De hecho, en 1959 inició un gran proyecto hotelero en Calpe (Alicante) asociado con Cristóbal Martínez Bordiu, marques de Villaverde y yerno del entonces jefe del Estado, el general Franco.

El relato archivado por la CIA entronca con una extendida leyenda urbana sobre la batalla de Teruel que asegura que tras la toma del Banco de España fajos de billetes emitidos por el bando sublevado que estaban allí depositados fueron arrojados a la calle y quedaron al alcance de cualquiera que pasara, tanto militares como civiles. El informe Aldouby señala que la unidad a la que pertenecía el industrial en calidad de teniente "tomó parte en la conquista de Teruel", la única capital tomada por los republicanos, aunque de forma efímera.

La tradición oral apunta a que varios empresarios locales iniciaron sus negocios con el dinero que recogieron durante aquel episodio, al igual que, según la CIA, pudo hacer José Mas Capó. El rumor va más allá de la ciudad, porque también se cuentan situaciones similares respecto a otras personas súbitamente enriquecidas al acabar la Guerra Civil en distintos puntos de la provincia.

El historiador Alfonso Casas, especializado en la batalla de Teruel, confirma la veracidad del incidente. Señala que, personalmente, entrevistó a un soldado republicano que participó en la conquista de la capital que le confesó haberse apoderado de "fajos de billetes" que fueron arrojados a la calle por el ejército gubernamental al ocupar el Banco de España. Luego, enterró el dinero dentro de una maleta en Caparrates, un paraje cercano a la ciudad. El combatiente le aseguró que, ante el riesgo de que la tenencia de aquella pequeña fortuna le causara problemas con sus mandos si llegaban a enterarse, decidió quemarla.

La apropiación de los fondos depositados en el Banco de España de Teruel durante la batalla cruzó el atlántico, como se desprende de la novela ‘El arca de Teruel’, escrita en 2014 por el autor argentino Carlos Salatino y que gira en torno a las vidas de un grupo de combatientes republicanos tras apoderarse de una caja con fondos del Banco de España de la capital turolense.

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