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Teruel
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Medio siglo esperando una boda

Desde 1966, los vecinos de Santa Cruz de Nogueras no habían presenciado una boda en el pueblo, ubicado en una de las zonas más despobladas de la provincia.

La pareja de recién casados durante el brindis que los vecinos de Santa Cruz de Nogueras hicieron en su honor
Medio siglo esperando una boda
antonio garcía/bykofoto

Como auténticas estrellas de Hollywood. Así fueron recibidos José Antonio Marteles y Sofía Tinco, vecinos de la localidad turolense de Santa Cruz de Nogueras, tras darse el "sí, quiero" en una ceremonia civil celebrada en el museo de los Mares Paleozoicos, ubicado en el pueblo. La última vez que los 43 habitantes de esta localidad, situada en la Comarca del Jiloca, tuvieron la oportunidad de lanzar arroz sobre una pareja de recién casados fue en el año 1966. Desde entonces, en Santa Cruz de Nogueras no había vuelto a celebrarse una boda. "Está el pueblo a rebosar", comentó Antonio Trullén, alcalde del municipio y encargado de oficiar la ceremonia. "La próxima boda podría ser mañana, quizá esto ahora se ponga de moda aquí", bromeó el alcalde.

José Antonio, de 69 años y natural de Santa Cruz de Nogueras, y Sofía, de 49 y que llegó a España hace más de una década desde Rumanía, se conocieron en el pueblo y llevaban más de diez años de convivencia antes de tomar la decisión de dar un paso más en su relación. "Estoy muy contento porque ha venido mucha gente", manifestó José Antonio, el recién casado, y comentó que el pueblo había recibido con "mucha alegría" la noticia del enlace. Él es un agricultor jubilado y su esposa, que se estableció en la localidad por motivos de trabajo, realiza labores de limpieza.

Sofía, con un vestido azul y un tocado a conjunto en la cabeza, y José Antonio, con una flor en la solapa de la chaqueta de su traje de novio, fueron acogidos por un centenar de personas –entre vecinos y familiares que se desplazaron hasta el municipio para asistir al gran evento– a la salida del acto en el que oficialmente fueron reconocidos como marido y mujer. El suelo se fue llenando de arroz, pétalos de rosa y serpentinas de colores al paso de la comitiva nupcial, formada por los novios y las hermanas de José Antonio, mientras los fotógrafos –aficionados y profesionales– buscaban un hueco desde el que inmortalizar a la pareja.

"Yo salí del pueblo a los nueve años y volvía aquí a pasar los veranos. Él se quedó en Santa Cruz trabajando sus campos y haciendo sus labores. Conoció a Sofía y han estado mucho tiempo juntos hasta que se han decidido a pasar por el altar", explicó Natividad, hermana del novio. "Nosotras estamos encantadas y esperamos que todo les vaya muy bien, aunque siempre tienes un poco de pena. Con las bodas ganas y pierdes", apuntó. Los familiares de los novios se mostraron satisfechos. "Estoy muy feliz, ha tardado mucho este momento pero por fin ha llegado", dijo Emilio Guerreras visiblemente emocionado al hablar de su cuñado José Antonio. "Venimos bastante a menudo y disfrutamos de lo que nos queda aquí que es él, y ahora también Sofía", añadió Emilio, quien se deshizo en elogios hacia los novios.

Cincuenta años de espera que han merecido la pena. Algunos de los habitantes más longevos del pueblo todavía recuerdan la celebración de las últimas nupcias en la iglesia de la Invención de la Santa Cruz. Tras el enlace, el Ayuntamiento del pueblo obsequió a la pareja, y a todos los vecinos, con un vino español que se sirvió en el pabellón municipal, ubicado a escasos metros del museo. Al grito de "¡Viva los novios!", los asistentes al aperitivo se pusieron en pie para recibir al matrimonio. De las mesas que el Ayuntamiento había preparado para el convite sobresalían platos llenos de embutidos, patatas fritas, refrescos y licores mientras los presentes se divertían bailando.

Antes de que los novios se fueran a una celebración más privada y familiar, con una comida en un restaurante, todos los vecinos alzaron sus copas para brindar por los recién casados y por el futuro de su pueblo, que había esperado medio siglo a este enlace.

Despoblados

La provincia de Teruel alberga un gran número de pueblos que, como Santa Cruz de Nogueras, sufren los problemas que acarrea la paulatina despoblación del territorio. La falta de servicios y las comunicaciones precarias con los núcleos de población más grandes hacen que muchos de los habitantes decidan abandonar sus pueblos y se asienten en otros lugares.

"Esta es una ceremonia que permite que el pueblo se llene de gente, cosa que no es habitual, porque incluso en los últimos veranos el municipio ha ido a menos. Está muy bien ver que el pueblo tiene algo de vida", comentó Aurelio Fernández, casado con una santacruzana.

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