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Teruel
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La DGA actúa en los patios de varios colegios para atajar la virulenta plaga de procesionaria

Las suaves temperaturas invernales y la anulación de los tratamientos aéreos facilitan que prolifere. Escuelas de Teruel y Calamocha piden ayuda para eliminar las orugas urticantes de los pinos.

Bosque afectado por el ataque de la procesionaria en la sierra de Gúdar.
Bosque afectado por el ataque de la procesionaria en la sierra de Gúdar.
Antonio García/Bykofoto

La provincia soporta una plaga de procesionaria excepcionalmente extensa y virulenta debido a las suaves temperaturas del invierno –que favorecen la proliferación de este insecto– y a la suspensión de las fumigaciones masivas impuesta por la normativa europea. La afección ha obligado al Deparcamento de Desarrollo Rural a realizar tratamientos aislados en tres colegios ante el riesgo sanitario que comportan las orugas para los niños por sus efectos urticantes. La DGA manifiesta su disposición a intervenir de forma "puntual" en los patios de escuelas o en otros lugares de uso público.

La afección es más grave en los bosques de Pinus nigra o pino laricio, la especie más extendida en Teruel con el pino silvestre. Los árboles de extensas zonas repartidas por todas las comarcas aparecen estos días salpicados de los típicos bolsones blancos en los que se protege y prolifera la plaga. También pueden verse por el suelo las características filas de orugas o "procesiones" que han dado nombre a la especie.

Los expertos consideran que por la gravedad y amplitud de la afección se trata del ataque más intenso desde que se suspendieron las fumigaciones con avionetas por imposición de la normativa europea, que, desde 2012, limita drásticamente la utilización de medios aéreos. El último año de tratamiento masivo, aplicado en 2009, alcanzó a 3.000 hectáreas en la provincia.

La directora provincial de Desarrollo Rural, Ana Oliván, aclaró, no obstante, que a pesar del impacto visual que provoca la procesionaria, los pinares no se secan por la proliferación de este insecto, aunque quedan debilitados, su crecimiento se ralentiza o incluso se detiene y pueden ser presa de otras plagas oportunistas. Oliván señaló que la próxima primavera, a pesar de la defoliación que puedan sufrir ahora por el ataque de las orugas, los pinos volverán a brotar y reanudarán su desarrollo.Parques y colegios

El principal inconveniente derivado de la multiplicación de las orugas de la procesionaria es su efecto urticante para las personas. Ante la aparición de bolsones en pinos situados en lugares frecuentados por niños, como parques y colegios, el Departamento de Desarrollo Rural ha iniciado tratamientos puntuales en escuelas para evitar problemas sanitarios con los escolares. Las intervenciones arrancaron a finales de diciembre y continuarán en las próximas semanas a petición de los ayuntamientos.

Ana Oliván explicó que este invierno se han realizado tratamientos en tres colegios de la provincia, dos de ellos en la capital. Aclaró que la labor de la DGA se limitará a lugares muy sensibles y de uso público, pero nunca alcanzará a fincas paticulares.

El alcalde de Calamocha, Manuel Rando, explicó que el Ayuntamiento comunicó a la DGA los brotes de procesionaria detectados en dos puntos de la localidad: junto al colegio Ricardo Mallén y al Recinto Ferial. Rando indicó que el Departamento de Desarrollo Rural le ha adelantado que a mediados de enero desplazará un equipo a la localidad para erradicar la plaga de las escuelas, donde hay un grupo de pinos invadido por las orugas.

La intervención consiste en la retirada manual de las bolsas algodonsas tejidas por el insecto para su posterior incineración. En las zonas más altas e inaccesibles de los árboles, se procede a la fumigación de la plaga con un aparato nebulizador.

Aunque el ataque de la procesionaria es especialmente intenso en el pino laricio y en el silvestre –que constituyen la mayor parte del pinar turolense–, en otras especies, como el pino rodeno, la afección es irrelevante. Ana Oliván explicó que en el pinar laricio "los daños son generalizados" y alcanzan en muchos casos una intensidad 5 en una escala que va de 0 a 5.

El efecto de la procesionaria es "aparatoso" por la defoliación de los árboles que provoca, aunque se trata de un impacto que no amenaza la supervivencia de los pinos. Oliván indicó que, previsiblemente, la plaga se autorregulará en las zonas más castigadas y entrará en un estado latente que reducirá la intensidad al nivel 0 la próxima primavera. La falta de alimento hace que la especie agresora se autorregule y disminuya su presencia.

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