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Teruel

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Varios pueblos de Teruel sienten los seísmos del proyecto Castor

En la comarca del Matarraña han sido varios los pueblos que han registrado los temblores. Los alcaldes de la zona esperan que se ponga fin al origen de los seísmos.

Valderrobres
El casco histórico de Valderrobres
A.A.C

Son pequeños, a veces imperceptibles, pero inquietantes. Durante la semana pasada varios pueblos de Teruel notaron los temblores que en las provincias de Castellón y Tarragona han hecho saltar las alarmas. En municipios como Fuentespalda, Peñarroya de Tastavins o Valderrobres -todos ellos en el Matarraña-, los ayuntamientos han comenzado a recibir las dudas de vecinos que, al notar movimiento en sus hogares, han acudido a las casas consistoriales.

Según los diferentes testimonios recogidos, los temblores de mayor magnitud se sintieron durante la madrugada del pasado domingo y la mañana del jueves, coincidiendo con los picos de actividad sísmica registrados en la costa. Allí, a 23 kilómetros de la playa de Vinaroz, en Castellón, se erige el almacén subterráneo de gas natural Castor, foco de todas las miradas y presunto causante de unos temblores que, en el levante y la costa catalana, han llegado a los 4 grados en la escala de Ritchter.

Por el momento, los temblores en la zona del Matarraña han sido menores, leves titubeos en mitad de la noche que, sin embargo, si que han preocupado a varios vecinos. "Hay gente que lo ha notado y nos lo ha hecho llegar", explica María Carmen Agud, alcaldesa de Fuentespalda, uno de los pueblos a los que han llegado estos microseísmos. "Los temblores son pequeños pero los vecinos, sobre todo los más mayores, tienen miedo", señala la primer edil, que espera que "se dé una solución cuanto antes, para acabar con cualquier alarmismo".

A nivel nacional, todos los expertos coinciden al señalar que los pequeños movimientos, que parecen ser provocados por las inyecciones de gas, están aún muy lejos de provocar cualquier daño considerable, algo que no quita que "se deban tomar las medidas adecuadas para detenerlos". Bajo esta premisa, el ministerio de Industria ordenó la semana pasada paralizar los trabajos en la planta, consiguiendo que la intensidad de los seísmos remitiera en los últimos días.

Se informó a la Delegación del Gobierno

"Yo mismo noté un par de temblores", cuenta Carlos Luis Boné, alcalde de Valderrobres, municipio en el cual, por tamaño y población, más notificaciones se han recibido. "Era una sensación similar a cuando pasa un camión de gran tonelaje cerca de casa", señala Boné, que tras constatarlo él mismo y recibir también noticias de numerosos vecinos se puso en contacto con la Delegación del Gobierno.

A día de hoy, los ayuntamientos de los municipios afectados aseguran que los temblores han remitido coincidiendo con la paralización de la planta, aunque la población sigue pendiente. "El Gobierno central se está ocupando de ello. Espero que se arregle cuanto antes porque la gente está cada día más sensibilizada con el tema", explica la alcaldesa de Fuentespalda, que afirma que pese a intentar mantener la calma "resulta inevitable que la gente comience a preocuparse". Una visión que es compartida por su homólogo valderrobrense, quien también espera "que la situación se ataje cuanto antes, para evitar la preocupación de los vecinos".

Mientras tanto, y a la espera de que los temblores desaparezcan de forma definitiva, en Castellón el Gobierno Valenciano sigue manteniendo activo Plan Sísmico Fase 0 en Vinaroz, Benicarló y Peñíscola, después de que durante la madrugada del domingo se volvieran a registrar dos nuevos microseísmos, esta vez, menores de dos grados en la escala Ritchter.

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