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Teruel

INSTALACIONES DEFECTUOSAS

El centro de salud más antiguo de la provincia es pequeño y tiene barreras arquitectónicas

Ubicado en Mosqueruela, atiende a una población alejada de Teruel y con clima duro. La camilla no cabe por el pasillo y el médico de guardia duerme en una cama plegable.

La camilla pasa a duras penas por la puerta de la consulta. Falta espacio en todo el edificio.
El centro de salud más antiguo de la provincia es pequeño y tiene barreras arquitectónicas
BYKOFOTO A. GARCíA

La falta de espacio y las barreras arquitectónicas que existen en el centro de salud de Mosqueruela, el más antiguo de la provincia, dificultan la labor de los profesionales sanitarios a la hora de atender a los pacientes. El edificio, un consultorio médico de los años 60 reconvertido en ambulatorio comarcal en 1991, ha quedado desfasado y tanto la plantilla de trabajadores como la población reclaman unas nuevas instalaciones.

Que haya un escalón de 20 centímetros de altura en el único acceso es, casi, lo de menos. Como el pasillo es muy estrecho, las camillas deben entrar y salir atravesando la sala de espera y la consulta del médico hasta llegar a la sala de urgencias. Y ello no sin problemas, pues hay que apartar a su paso mesas, sillas y otros enseres que se amontonan en cualquier lugar por falta de espacio. Aún así, la camilla va golpeando por todas partes y los pacientes corren el riesgo de lastimarse en un brazo, como relata el personal del centro.

Otro problema, originado también por la falta de superficie, son los múltiples usos que hay que dar a cada espacio. Así, la consulta de enfermería es también sala de urgencias, consulta de pediatría dos veces al mes y sala de extracciones. Si llega una urgencia, las otras actividades se interrumpen hasta que aquella es resuelta. De acuerdo a esta ambivalencia, la consulta médica se convierte por las noches en el dormitorio del facultativo de guardia, que instala para ello una cama plegable junto al armario de los historiales de los pacientes y la mesa del médico. No hay cocina ni sala de estar.

"Parece de la serie 'Cuéntame'"

El aspecto general del edificio es de otra época, con suelos de terrazo anticuado, grifos y alicatados de hace medio siglo y ventanas con persianas que suben enrollándose al tirar de una cuerda. "Parece un centro de salud de la serie de televisión 'Cuéntame', pero no del siglo XXI", explica el coordinador, Valeriano Olivas.

Los aseos destinados a los pacientes no están adaptados a personas con minusvalía física, lo que impide la entrada de una silla de ruedas y dificulta su utilización por parte de ancianos o padres con niños pequeños. Hay allí tantas puertas en un espacio tan pequeño que el usuario apenas puede moverse. Detrás de una de ellas se ha instalado un armario que guarda productos de limpieza al que puede acceder cualquiera, incluso un menor de edad. "Estas instalaciones no reúnen las condiciones necesarias", asegura uno de los médicos, Javier Doñate, con el asentimiento del resto de la plantilla.

El centro de salud de Mosqueruela atiende en invierno a 1.200 personas que viven en esta localidad o en Linares, Valdelinares, Puertomingalvo y Castellvispal. En agosto, la población de la zona se duplica. Curiosamente, son los pueblos más pequeños los que mayor aporte de veraneantes reciben. Los trabajadores son conscientes de que la carga asistencial es escasa, pero argumentan que, a cambio, el ambulatorio atiende a una población alejada del hospital de referencia, el Obispo Polanco -a 100 kilómetros de carretera penosa que no se recorre en menos de una hora y media- y en condiciones climatológicas muy duras. Ponen como ejemplo que Valdelinares es el pueblo más alto de España, a 1.692 metros de altitud. Mosqueruela es uno de los lugares a los que suele acudir el helicóptero del 112 en caso de emergencia, "pero solo opera de día y con el cielo despejado", advierten los sanitarios.

La lucha de los trabajadores y de los sucesivos ayuntamientos por conseguir un nuevo centro de salud viene de lejos. Finalmente, hace dos años, el Gobierno aragonés encargó la redacción del proyecto pagando por ello alrededor de 60.000 euros, pero la iniciativa no llegó a plasmarse en los presupuestos económicos y la obra no se empezó. Lo mismo ha ocurrido en 2011 y previsiblemente, debido a la crisis, pasará en 2012.

El edificio proyectado, de nueva planta, costaría 600.000 euros. Frente a los escasos 110 metros cuadrados que mide ahora el centro de salud, las nuevas instalaciones dispondrían de 300 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. La mayor amplitud haría más cómodo el trabajo de los profesionales y la estancia de los pacientes.

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