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Teruel

VANDALISMO

Indignación por los destrozos en casas cercanas a una zona de botellón

El lanzamiento de botellas y objetos sobre los tejados se dispara en la ladera de San Julián.

Un vecino muestra los destrozos en los tejados por el lanzamiento de objetos desde la ladera.
Indignación por los destrozos en casas cercanas a una zona de botellón
A. G.

Los vecinos de la calle del Rosario de Teruel están indignados con los actos de vandalismo que soportan asociados al botellón que prolifera en las laderas de la estación de autobuses. Los residentes en las casas contiguas al talud denuncian rotura de tejas, cristales y persianas por el lanzamiento de piedras, adoquines, cascotes y botellas vacías, sobre todo los fines de semana de madrugada. Los afectados se han dirigido en busca de apoyo a la asociación de vecinos de San Julián, que analizará este problema el próximo lunes y decidirá las medidas que se tomarán. Previsiblemente, promoverá una recogida de firmas para trasladar la inquietud vecinal al Ayuntamiento y a la Subdelegación del Gobierno en busca de soluciones.

Los actos de vandalismo se han disparado desde la apertura de la ladera como espacio ajardinado, en diciembre de 2008. El concejal delegado de Seguridad Ciudadana, Luis Muñoz, admite que la extendida práctica del botellón en la ladera de la estación de autobuses y su secuela de problemas para los vecinos han sido efectos imprevistos e indeseados del ajardinamiento de este espacio. Muñoz señala que, al abrir la zona al disfrute ciudadano, "el 95% de los usuarios tienen un comportamiento correcto, pero el 5% restante son energúmenos que ensucian, rompen y molestan".

Los vecinos han trasladado sus quejas también al Ayuntamiento y a la Policía Local para que intervengan. José Luis García, un hostelero de la calle del Rosario, afirmó que la situación es "insoportable". Recordó que hace pocas semanas, en torno a la una de la madrugada, alguien le lanzó una piedra desde la ladera. Más reciente fue su enfrentamiento verbal, de madrugada, con un grupo de treinta jóvenes que montaban bronca a las puertas de su hostal. Añadió que, si los vecinos se enfrentan con los vándalos, reciben insultos y amenazas como respuesta. Además, señaló que, "cuando viene la policía, se limita a hacer una inspección ocular y marcharse". A su juicio, el Ayuntamiento y la Subdelegación pecan de "pasividad".

Pero las fincas más castigadas por los desmanes de las madrugadas son las comprendidas entre los números 21 y 27, pegadas a la ladera y muy expuestas al lanzamiento de objetos. Una mujer explicó: "Un día una botella de cerveza vacía me entró dentro de la cocina y no me dio por suerte". Su vecina de rellano añadió que tiene el cristal de una ventana roto y no se atreve a abrirla ni en verano por miedo a que entre algún 'proyectil' desde el talud.

Otro vecino, José Luis Lafuente, explicó que el tejado de su casa está "hecho polvo". Recordó que, en una ocasión, lanzaron un adoquín contra las tejas. A su juicio, el ajardinamiento del talud con libertad de paso a todas horas fue un error que paga el vecindario. Su mujer añadió que el seguro no cubre los daños en el tejado. "¿Pero, para qué lo vamos a reparar, si volverán a romperlo?", se pregunta.

Los vecinos coinciden en afirmar que los destrozos se han disparado desde que la ladera se ajardinó. "Antes nos lanzaban alguna botella desde la estación de autobuses al salir de 'la zona' de bares, pero ahora es insoportable porque se repite todos los fines de semana". A los daños se suma la suciedad que se acumula por la mañana los fines de semana, aunque en este aspecto la respuesta municipal ha mejorado.

Luis Muñoz reconoció que ha recibido reiteradas quejas de los vecinos de la calle del Rosario por el lanzamiento de piedras y objetos contra las casas situadas al pie del talud. Añadió que la principal petición vecinal es más presencia policial, pero recordó que los efectivos disponibles son limitados y el botellón se practica por toda la ciudad. Admitió que, actualmente, la intervención policial es "descafeinada" por falta de herramientas legales para sancionar. Afirmó, no obstante, que con la aprobación de la ordenanza de convivencia cívica, ya muy avanzada, los agentes locales podrán "erradicar" el botellón cuando derive en comportamientos incívicos. Según indicó, antes de acabar 2010, la normativa estará aprobada y podrá entrar en vigor.

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