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Un talud de la variante de Palomar de Arroyos, abierta hace solo ocho meses, se desmorona

La DGA atribuye el desprendimiento a las nevadas y anuncia que consolidará el terraplen cuando deje de llover.

Un coche pasa junto al talud que sufre desprendimientos. Al fondo, el casco urbano de Palomar de Arroyos.
Un talud de la variante de Palomar de Arroyos, abierta hace solo ocho meses, se desmorona
antonio garcía

El Departamento de Obras Públicas del Gobierno de Aragón tendrá que reparar uno de los taludes de la variante de Palomar de Arroyos tan solo ocho meses después de que se abriera al tráfico esta vía. En un tramo cercano a la población, el terraplén se ha desmoronado en buena parte de su superficie colmatando la cuneta de piedras y tierra y obligando a los vehículos a circular por esa zona con mucha precaución.

El desprendimiento se registró el mes pasado, coincidiendo con las fuertes nevadas que cayeron en toda la provincia de Teruel y a las que siguieron abundantes lluvias. Aunque el derrumbe no llegó a afectar a la calzada y, por tanto, esta no se ha cortado en ningún momento, una señal advierte del peligro que ofrece transitar por ese tramo.

El director del Servicio Provincial de Obras Públicas, Félix Domínguez, atribuyó esta semana el problema a la nieve y la lluvia caídas días atrás, así como a las fuertes heladas registradas este invierno. No obstante, Domínguez advirtió también de que el talud tuvo que trazarse originalmente con mucha verticalidad y en una zona constreñida debido a la proximidad de la tubería que abastece de agua a la población de Escucha y a la central térmica que funciona en este municipio.

Desde el Servicio Provincial de Obras Públicas indicaron que los técnicos ya están estudiando cómo solucionar los desprendimientos, los cuales, de continuar, podrían afectar a un tendido eléctrico que discurre cercano. El primer paso será la limpieza de las cunetas para, después, proceder a la estabilización del terraplén con un sistema que aún no se ha definido. Al parecer, la línea eléctrica que hay próxima deberá ser desviada para evitar posibles daños.

Félix Domínguez anunció que las obras comenzarán "en cuanto deje de llover y llegue el buen tiempo". El director del Servicio Provincial de Obras Públicas admitió que ya debería haberse solventado el problema, pero que la humedad del terreno, compuesto por materiales muy blandos, como margas y arcillas, está impidiendo actuar. "Está todo encharcado y la tierra es barro; no se puede hacer nada", subrayó.

La variante de Palomar de Arroyos, abierta a mediados del pasado mes de junio tras una década de reivindicaciones por parte de los vecinos de la población, registra un tráfico bastante intenso. Cada día pasan por ella unos mil vehículos, 300 de los cuales son camiones. Todos ellos cruzaban el casco urbano de la localidad antes de que se hiciera la circunvalación, con peligro de atropellos a peatones y otros accidentes de tráfico. Es por eso que los habitanes de Palomar de Arroyos reclamaban una nueva carretera que evitara el paso por el pueblo de vehículos pesados y ligeros.

La variante ha satisfecho las aspiraciones de los vecinos, pero su alcaldesa, Ernestina Juárez, recordaba ayer que han quedado dos puntos problemáticos que la DGA debería mejorar. Uno de ellos es la incorporación a la carretera desde el camino de la Ermita, según Juárez, "en curva y con poca visibilidad". El otro, un repentino stop que el conductor se encuentra en la salida hacia Castel de Cabra.

La A-2402 entre Escucha, Palomar de Arroyos y Castel de Cabra, donde se construyó la variante, supone una alternativa más corta a la N-420 (Córdoba-Tarragona por Teruel), pues reduce en unos 10 kilómetros el trayecto entre la capital turolense y Alcañiz y evita las travesías urbanas de Utrillas y Montalbán.

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