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Setenta mil personas vivieron en la capital los actos festivos de las Bodas de Isabel de Segura

Los visitantes llenaron todos los hoteles y casas rurales disponibles en 40 kilómetros a la redonda de Teruel.

La comitiva fúnebre de Diego de Marcilla es fotografiada por miles de visitantes.
Setenta mil personas vivieron en la capital los actos festivos de las Bodas de Isabel de Segura
ANTONIO GARCÍA

Éxito de público, éxito organizativo y éxito artístico. La decimocuarta edición de las Bodas de Isabel de Segura, que tuvo lugar este pasado fin de semana en la capital turolense con la recreación -un año más- por las calles de la ciudad de la leyenda de los Amantes de Teruel, era ayer encumbrada por instituciones públicas y entidades como una de las mejores celebradas hasta ahora.

El Ayuntamiento de Teruel calculó que unas 70.000 personas, el doble de la población habitual de la ciudad, vivieron los actos durante el sábado y el domingo, los días más importantes. El jueves y el viernes anteriores, no obstante, se apreció un ligero descenso del número de visitantes respecto a otros años, que pudo estar motivado, según el concejal de Servicios, Luis Muñoz, por las previsiones meteorológicas, que anunciaban lluvias.

El edil destacó que el fin de semana colgaron el cartel de 'completo' todos los hoteles y casas de turismo rural de Teruel y sus alrededores hasta 40 kilómetros a la redonda. "Ha habido mucha, muchísima gente en esta edición", dijo Muñoz.

Dispersión de jaimas

Como grandes aciertos en cuanto a la organización del festejo, el Consistorio destaca la eliminación de puestos del mercadillo medieval en cruces de calles y zonas estrechas -con lo que se ganó fluidez- y también la diversificación de espacios festivos y dispersión de las jaimas, que evitaron las aglomeraciones en el Centro Histórico.

Respecto a asignaturas pendientes, el alcalde de Teruel, Miguel Ferrer, apuntó la ampliación del número de papeleras, "puesto que todas estaban llenas y había basura alrededor de ellas", y también la generalización de algún sistema que evite las manchas de grasa en el pavimento de la ciudad procedentes de la elaboración de comidas por parte de los grupos de recreación en sus jaimas.

Por su parte, la gerente de la Fundación Bodas de Isabel -entidad organizadora de los actos-, Raquel Esteban, afirmó que este año se ha cumplido el objetivo de cuidar al máximo todos los detalles de la representación, como la vestimenta de los actores, incluidos los comentados y arcaicos calzones y el gorro blanco -crespina- con los que Pedro de Azagra apareció en el balcón la noche en que Diego de Marcilla pedía un beso a Isabel de Segura. Esteban explicó que hasta esas prendas se introdujeron con un gran rigor histórico.

El presidente de la Federación de Grupos de Recreación -aglutina a 145 colectivos que representan a la sociedad medieval turolense-, Juan Carlos Cruzado, resaltó el "buen comportamiento" de los grupos, que sobre las ocho y media de la tarde del domingo "habían recogido todas las jaimas".

Aparte de las quejas vecinales habituales por las molestias que ocasiona la práctica del 'botellón', tanto el Ayuntamiento como la Policía Nacional indicaron que en esta edición no hubo incidentes de consideración. "El evento está cogiendo el tono festivo y tranquilo que debe tener", afirmó el concejal Luis Muñoz.

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