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Teruel
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FIESTA EN TERUEL

El casamiento de Isabel con Pedro de Azagra, lleno de novedades

La recreación de uno de los pasajes más aplaudidos de la leyenda de los Amantes contó con danzas, cantos y animales exóticos.El historiador judío Abraham Haim ensalzó en su pregón la paz

Javier Velasco, consejero de Presidencia, vestido de moro
El casamiento de Isabel con Pedro de Azagra, lleno de novedades
ANTONIO GARCÍA

Las calles de Teruel son desde ayer el escenario en el que sus amantes más conocidos, Isabel de Segura y Diego de Marcilla -encarnados por los actores aficionados Elisa Muñoz y Guillermo Gil-, vivirán hasta el próximo domingo la desventura amorosa que los inmortalizó. Inmersos los turolenses en el ambiente del siglo XIII, donde se sitúa la leyenda, no queda en el Centro Histórico un rincón sin estandarte medieval y el atuendo de época es el más común entre los ciudadanos.

 

La fiesta comenzó con la representación en el atrio de la Catedral del casamiento por interés de Isabel de Segura con don Pedro de Azagra, un poderoso de Albarracín que ha hecho difundir la falsa noticia de la muerte de Diego, a quien ella aguarda desde hace cinco años. Ambos se abrieron paso entre el público montados a caballo. Ella, dolida, pero altiva; él, satisfecho de haber logrado su propósito.

 

La recreación estuvo llena de sorpresas respecto a ediciones anteriores que hicieron que el interés del público -tanto niños como mayores- no decayera en ningún momento. Y ello pese al viento y al frío reinantes durante todo el espectáculo. Preciosas aves rapaces y un lince auténtico aparecieron en escena como regalos al novio y a la novia y una contorsionista dejó perplejos a los espectadores con sus increibles movimientos.

 

El desdén de Isabel hacia Pedro quedó expuesto con el rechazo de ella a besarle. Y la pena que la ahoga por la muerte de Diego se reflejó cuando la actriz rompió a llorar al oir una canción popular que los dos Amantes de Teruel entonaban cuando eran jóvenes.

Repleto de gente

A pesar de ser un día laborable para todos a excepción de los escolares, que tuvieron fiesta, la gente vestida a la usanza medieval llenaba ya las calles y las plazas. Muchas personas habían venido de fuera, lo que a juicio de la gerente de la Fundación Bodas de Isabel de Segura -entidad organizadora-, Raquel Esteban, indica "que el festejo está cada vez más vivo y con gran energía".

 

Actores y público se trasladaron después a la plaza de la Marquesa, donde los recién casados saludaron a los vecinos de Teruel desde un balcón de la Casa de la Comunidad, un majestuoso edificio del siglo XVI. A partir de aquí, volviendo por unos minutos al siglo XXI, el historiador judío Abraham Haim leyó su pregón de las Bodas de Isabel, ensalzando el amor, la paz y la convivencia entre los pueblos.

 

Haim, especializado en la cultura sefardí y miembro de organizaciones israelíes y españolas que mantienen vivos los vínculos culturales entre ambos países, se definió como "un pobre extranjero" que, sin embargo, se siente muy cercano a Teruel, donde en la Edad Media vivían judíos. El historiador se refirió a los orígenes de la ciudad y, para finalizar su discurso, brindó a los turolenses estrofas de una canción hebrea contra la guerra. La organización de las Bodas eligió a Haim para pronunciar el Pregón como símbolo del cruce de culturas que había en Teruel durante la Edad Media. Juglares y grupos de música y danza pusieron fin a un acto protocolario que, no obstante, fue seguido por toda la población.

Hoy, con la mirada puesta en el cielo, pues el pasado jueves la lluvia casi arruina la fiesta y ayer tarde las calles volvieron a mojarse, los turolenses se preparan para revivir uno de los pasajes más estremecedores de la leyenda de los Amantes: la muerte de Diego. Será por la tarde y en la plaza del Torico, que cada año se llena de público por completo.

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