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El Museo Diocesano de Albarracín abrirá en marzo tras un año de obras

El centro, sometido a una reforma integral, muestra una importante colección de arte sacro.

El personal de la Fundación Santa María durante el montaje de la colección de tapices
El Museo Diocesano de Albarracín abrirá en marzo tras un año de obras
ANTONIO GARCÍA

Ya hay fecha para la reapertura del Museo Diocesano de Albarracín tras permanecer cerrado durante un año por las obras de reforma integral a las que ha sido sometido. Será el 6 de marzo, un momento clave para el arranque de la nueva campaña turística, en la que se espera que recobre su papel como el principal monumento del conjunto patrimonial de la localidad.

 

El gerente de la Fundación Santa María -entidad de la que depende el Museo-, Antonio Jiménez, manifestó que la idea es abrir el centro el primer fin de semana de marzo, si no se produce ningún imprevisto, "por razones económicas, ya que es a partir de esa fecha cuando Albarracín comienza a recibir más visitantes".

 

Esta semana se ha iniciado el montaje de las obras de arte con la instalación de la colección de tapices en la antesala y la sala del trono. Es una de las tareas más laboriosas dado el gran volumen de las piezas -más de tres metros de altura- y el novedoso sistema expositivo con que se van a mostrar. Cada una de ellas irá depositada en un especial soporte de madera forrado de tela.

 

Este método permitirá mejorar la seguridad de los telares, así como enseñar la colección con una mayor cohesión y con más intensidad lumínica. Los siete tapices flamencos de la escuela de Bruselas, que representan en una progresión escenográfica la vida de Gedeón, se podrán ver en mejores condiciones a partir de ahora.

Renovación total

Aunque el edificio mostrará las mismas piezas que se han expuesto hasta ahora, salvo alguna excepción, Antonio Jiménez considera que los visitantes prácticamente no lo reconocerán.

 

"Será un Museo nuevo -explicaba el gerente de la Fundación-, porque hasta ahora era una acumulación de objetos sin un orden coherente". "Hay que tener en cuenta -continuaba- que el Museo se acondicionó hace 16 años, y los criterios museísticos de entonces eran muy diferentes a los de ahora". El historiador Julián Ortega ha sido el encargado del apartado de musealización del centro y él ha preferido dotarlo de un tratamiento didáctico, con la presencia de paneles y audiovisuales que completarán la información ofrecida por los propios objetos.

 

Antonio Jiménez explicó que las piezas más singulares, como el pez tallado en cristal del siglo XVI y diferentes cruces procesionales y tablas medievales, contarán con vitrinas propias. Pero agregó que en el nuevo Museo se dará más importancia al orden cronológico y temático con que se exhiban las piezas.

 

La introducción de una especial iluminación y del sonido -los visitantes podrán escuchar música ambiental extraída del archivo de la Diócesis de Albarracín-, permitirá ofrecer una imagen renovada del espacio expositivo.

 

Algunas obras inéditas, en estos momentos almacenadas en los sótanos del Museo, se rescatarán, como la Cruz del siglo XVI de Tramacastilla, y otras serán retiradas.

 

Según Antonio Jiménez, este caso es el de objetos religiosos de las iglesias de los pueblos del entorno, que fueron depositados en el Museo debido al mal estado de los templos. "Ahora que muchos de estos edificios ya se han restaurado ya no tiene sentido seguir conservándolas en Albarracín", explicaba manifestaba Jiménez.

Una maqueta y paneles

El personal de la Fundación trabaja a contrarreloj para poder culminar en marzo el montaje del Museo. Antonio Jiménez está convencido de llegar a punto, si se mantiene el ritmo de trabajo actual. "Podrían faltar algunos flecos, como ciertos paneles informativos o la maqueta del complejo catedralicio, que queremos instalar", añadió el gerente. A su juicio, esto no puede ser un obstáculo para que el centro reabra sus puertas a tiempo.

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