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"Tengo la conciencia tranquila. No maté a mi padre. Es un error que me ha costado la cárcel"

El hijo del anciano de Linares hallado muerto en su casa se declaró ayer inocente, pero la fiscal le acusa de asesinato.

Ricardo Alcón, ayer en el juicio en la Audiencia Provincial, en primer término. Al fondo, su abogado y la fiscal.
"Tengo la conciencia tranquila. No maté a mi padre. Es un error que me ha costado la cárcel"
jorge escudero

Ricardo Alcón, acusado de haber asesinado en diciembre de 2006 a su padre, Lorenzo Alcón, que fue hallado muerto al pie de las escaleras interiores de su casa de Linares de Mora en medio de un gran charco de sangre, afirmó ayer, al término de la primera sesión del juicio abierto contra él que es inocente. "Tengo la conciencia muy tranquila desde el principio. Yo no maté a mi padre. Ha sido todo un error que me ha costado 13 meses de cárcel", declaró en los pasillos de la Audiencia Provincial.

 

Aparentemente tranquilo, el acusado se negó a contestar a las múltiples preguntas que había preparado el Ministerio Fiscal para tratar de arrojar luz sobre un fallecimiento que sigue rodeado de incógnitas. A continuación, lo primero que hizo en el interrogatorio elaborado por su abogado defensor, Carlos Muñoz, fue negar rotundamente, con palabras y con movimientos de cabeza, ser el autor de la muerte de su padre.

 

Ricardo Alcón volvió a relatar, como hiciera ante la Guardia Civil, que aquel 7 de diciembre se levantó de la cama sobre las 06.30 y encontró a su padre, de 61 años de edad, tendido en el suelo, lo que le llevó a pensar que se había caído por las escaleras. Contó que Lorenzo acostumbraba a quedarse por la noche en el sofá del salón viendo la tele, quedándose dormido hasta las 02.00 ó las 03.00, en que se iba a acostar. Añadió que lo primero que hizo tras ver el cuerpo de su padre ensangrentado junto a la puerta de entrada de la vivienda fue llamar a la médico de Linares y al juez de paz.

 

Sus dos hermanos y su tío materno, que declararon ayer como testigos, le mostraron todo su apoyo y dijeron en el juicio que Ricardo era incapaz de haber matado a su padre, con quien tenía una buena relación fruto, sobre todo, de su carácter tranquilo. Todos lamentaron la lentitud de las investigaciones policiales -han pasado casi tres años- y la incertidumbre que, por tanto, se ha instalado entre la población. Criticaron, además, que "muchos de sus amigos le hayan dado la espalda" y que hace unos meses aparecieran carteles anónimos en el pueblo pidiendo que se esclarecieran los hechos.

 

Sin embargo, las dos forenses del Juzgado que realizaron la autopsia al cadáver de Lorenzo Alcón y cuyas conclusiones motivaron el encarcelamiento de Ricardo durante 13 meses -ahora está en libertad- expresaron su convencimiento de que el anciano murió de forma violenta y no accidental. Ante unas impactantes fotografías del cadáver que mostraban la gravedad de las heridas -ocho en total de distintas dimensiones y concentradas en la cabeza-, las doctoras señalaron que las lesiones eran compatibles con una agresión hecha con una picoleta. Una de esas heridas, la principal, medía ocho centímetros de largo y le había traspasado el hueso craneal. Bajo el cuerpo de Lorenzo y por el suelo habría dos litros de sangre y manchas y salpicaduras de esta sustancia por las paredes y el techo.

 

Los agentes de la Guardia Civil que inspeccionaron el lugar y que ayer testificaron, afirmaron que algunas de las manchas se habían intentado limpiar y que las cerraduras de la casa estaban intactas, descartando que algún ladrón hubiera podido entrar a robar y causara la muerte del anciano. La fiscal solicita 20 años de prisión para Ricardo Alcón por asesinato, mientras que la defensa pide la absolución. Esta parte traerá hoy a la sala a una catedrática forense que defiende que las heridas de Lorenzo Alcón se hicieron hasta con cinco objetos diferentes, algo incompatible con la tesis de un asesinato.

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