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Alarma en el Maestrazgo por los campamentos de inmigrantes que se dedican a buscar setas

La presión de la Guardia Civil provoca el desplazamiento a otras provincias de grupos acampados en el monte

Los alcaldes de la Comarca del Maestrazgo manifiestan su inquietud por la avalancha de buscadores de robellones que registran los montes de la zona este otoño, muy superior a la de años anteriores y que incluye la presencia de unos doscientos recolectores rumanos de etnia gitana que han acampado durante varios días en la comarca para recoger setas.

 

Las quejas y denuncias vecinales y los llamamientos municipales propiciaron ayer una mayor presencia de la Guardia Civil, lo que, según una fuente de la Subdelegación del Gobierno, motivó el desplazamiento de los inmigrantes en dirección a la vecina provincia de Guadalajara.

 

La Comarca del Maestrazgo emitió ayer un comunicado en el que advertía de que la presencia de los campamentos itinerantes de inmigrantes rumanos provocó una sensación de "inseguridad y el miedo" de los habitantes de la zona. La nota de prensa señala que en torno a doscientas personas se asentaron en distintos puntos de la comarca para recoger las setas, aunque el municipio más concurrido fue Fortanete.

 

El presidente comarcal, Mariano Balfagón, explicó que la afluencia muy numerosa de los inmigrantes y su comportamiento poco cívico motivaron el cierre del bar de Fortanete, regentado también por una súbdita rumana.

 

Balfagón añadió que también cerraron algunos comercios por precaución y, en algunos casos, las puertas fueron golpeadas a patadas en respuesta al cierre.

El comunicado de la Comarca alerta también del encendido de hogueras en el monte, lo que eleva el riesgo de incendios forestales. Según la nota de prensa, la recolección de setas masiva que lleva a cabo este colectivo rumano tiene claros intereses lucrativos, al igual que ocurre con otros miles de recolectores que se desparraman por los bosques desde hace unas semanas.

 

El presidente comarcal señaló que "detrás" de la presencia de los buscadores inmigrantes -que podrían proceder de la Comunidad Valenciana- está, probablemente, la mano de españoles que comercian con los robellones recogidos.

Deterioro del monte

La afluencia masiva de buscadores de setas este otoño deteriora el monte al dejar tras de sí un reguero de basura, vegetación pisoteada y tierra removida. Además, se producen roturas de vallas y cercados para acceder a fincas particulares, con peligro de que el ganado del interior escape.

 

La Guardia Civil ha recibido tres denuncias por la rotura de vallas de fincas, aunque, según indicó una fuente de la Subdelegación del Gobierno, no consta ninguna petición de ayuntamientos ni particulares para el desalojo de fincas ocupadas ilegalmente por campamentos.

 

Desde el Departamento de Medio Ambiente también se comunicó a los campistas-recolectores, a través de los agentes de protección de la naturaleza, la ilegalidad de la acampada libre y la prohibición de encender hogueras en el monte.

 

El presidente de la Comarca del Maestrazgo recordó los intentos frustrados de crear un coto comarcal para la recogida controlada de setas. Mariano Balfagón señaló que la regulación de esta actividad tropieza con dificultades legales. A su juicio, sería preciso que la DGA elaborara una normativa que propiciara la recogida controlada de hongos, lo que permitiría el aprovechamiento económico de este recurso así como la conservación y protección del monte.

 

El alcalde de Fortanete, José Luis Monserrate, señaló que la oleada de recolectores inmigrantes es "solo una parte del problema". En su opinión, la raíz de esta conflictiva situación es la falta de una regulación adecuada y realista y la presencia multitudinaria de buscadores en el bosque este otoño, superior a la registrada en años anteriores, "quizá -apuntó- con motivo de la crisis".

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