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Teruel

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El Matarraña contará con dos nuevas balsas de regulación

La construcción de la Val de Figuera y de la Val de Beltrán costará 41 millones de euros. Almacenarán siete hectómetros de agua

El salón municipal de Mazaleón se llenó de público hasta la bandera para asistir al anuncio.
El Matarraña contará con dos nuevas balsas de regulación
a. c. martínez

MAZALEÓN. La construcción de las balsas de la Val de la Figuera y de la Val de Beltrán supondrá la regulación de siete hectómetros cúbicos de agua del río Matarraña, destinada a mantener los cultivos tradicionales del territorio y favorecer el mantenimiento de la población. Así lo explicó ayer el secretario de Estado de Medio Rural y Agua del Ministerio de Medio Ambiente, Josep Puxeu, durante la presentación del anteproyecto de ambas instalaciones hídricas, que tuvo lugar en Mazaleón, localidad situada en la cuenca media de este río.

El estudio, que supone el primer paso para la construcción de ambas balsas, expone que el coste de los trabajos ascenderá a un total de 41 millones de euros. De esta cantidad, 14,2 millones se destinarán a la ejecución del embalse de la Val de Figuera, con capacidad para almacenar tres hectómetros cúbicos; mientras que el resto del dinero, 26,6 millones, se invertirá en hacer realidad la Val de Beltrán, un embalse que podrá albergar hasta cuatro hectómetros cúbicos.

Estas dos balsas se unirán a las dos ya existentes, Val de Comuna y La Trapa. Así, se avanza en el cumplimiento de los acuerdos tomados por los diversos actores de la histórica polémica que enfrentó hace unos años a la Cuenca Alta del río Matarraña y a la Baja por el modelo de gestión de agua en el territorio.

El futuro para todos

"Este proyecto supone el futuro para todos los habitantes de la zona. Llevamos muchos años trabajando con esfuerzo sobre este asunto, que es de vital importancia para nosotros, y ahora el Ministerio es el responsable de que nuestros acuerdos se hagan realidad", afirmó José María Puyol, presidente de la Junta Central de Usuarios de la Cuenca del río Matarraña y afluentes.

El secretario de Estado de Medio Rural y Agua, por su parte, aseguró comprender la importancia de llevar a cabo el anteproyecto, porque "el agua es vital, sobre todo, para los territorios con riesgo de despoblación, como muchas de las localidades de la cuenca". Por ello, Puxeu se comprometió a que las dos balsas sean una realidad en un futuro no muy lejano.

"El pacto de las palabras"

Durante el acto oficial, al que acudió prácticamente toda la población de Mazaleón, se volvió a poner de manifiesto la ejemplaridad del proceso que dio lugar al Dictamen del río Matarraña, que el alcalde de Mazaleón, Rafael Martí, calificó como "el pacto de las palabras".

Los primeros pasos de este convenio se cimentaron con los acuerdos de la localidad de Fabara. Un documento que vio la luz en el año 1999, tras largos años de negociaciones entre todas las partes interesadas, entre ellas, juntas de regantes, ayuntamientos, colectivos ecologistas, etc., que, posteriormente, ha sido tomado como ejemplo a seguir en conflictos relacionados con la gestión de aguas.

El principal objetivo del Dictamen del Matarraña consiste en regular el caudal del río de una manera respetuosa con el medio ambiente y que, al mismo tiempo, permita mantener los cultivos tradicionales y la economía de los pequeños agricultores que viven de ellos.

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