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Teruel

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Los trashumantes regresan a la sierra tras una dura prueba de resistencia

Estos días terminan de llegar los rebaños de vacas y de ovejas de los pastos del Sur

El rebaño que llega de Andalucía remonta el Barranco del Judío.
Los trashumantes regresan a la sierra tras una dura prueba de resistencia
J. Garzón

Teruel. Los rebaños de ovejas y vacas trashumantes terminan de llegar estos días a la sierra de Albarracín, a sus pastos de verano, tras realizar un recorrido de más de quinientos kilómetros, en algunos casos.

Ismael Martínez, presidente de la Nueva Mesta de la Comunidad de Albarracín, ha conducido a sus reses a pie desde Vilchés (Jaén) hasta Guadalaviar, pasando por las provincias de Ciudad Real y Cuenca. Con varios pastores partió de la localidad andaluza el 1 de junio para llegar a su destino el pasado día 24. Fueron 23 días de un trabajo "muy duro". Tuvo que emplearse a fondo para dirigir a las 6.000 ovejas de los dos rebaños que se desplazaban conjuntamente en dirección al corazón de los Montes Universales.

 

En total, una treintena de ganaderos de la sierra de Albarracín trashuman a los pastos de invierno de Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura y Murcia. Esta antigua práctica pecuaria se da también en otras comarcas turolenses, como Gúdar-Javalambre y el Maestrazgo, aunque en estos casos el destino invernal está en la Comunidad Valenciana o Cataluña.

 

Ismael Martínez advierte que el número de pastores trashumantes se reduce cada año por las jubilaciones o por la sedentarización. Martínez, que trashuma desde que tenía 14 años -ahora tiene 46-, considera que la perspectiva de esta práctica es "la crónica de una muerte anunciada" por su dureza y por la pérdida de rentabilidad de la ganadería ovina.

Estrechas cañadas

Los pastores suelen agrupar varios rebaños para realizar el desplazamiento entre los pastos de invierno y los de verano. Colaboran entre ellos y pueden compartir los perros para manejar a las reses. En muchos casos, debido al progresivo estrechamiento de la cañada utilizar por el ganado de la sierra de Albarracín el desplazamiento es muy complicado y penoso.

 

El intenso trabajo de vigilancia del ganado hace todavía más duro el traslado, que en ocasiones se ve empañado por los enfrentamientos con agricultores que amplían sus cultivos a costa de las vías pecuarias. Ismael Martínez explica que, entre idas y venidas durante toda la jornada, tanto los pastores como los perros "acaban reventados".

Martínez agrega que, durante el último viaje, el ganado tuvo dificultades para abrevar y los propios pastores pasaron sed por falta de puntos de agua.

 

La anchura de la Cañada Real Conquense -conocida como de los Serranos en algunos lugares, en referencia a los pastores turolenses- varía en las distintas comunidades que atraviesa. Mientras que en Ciudad Real se respetan los 75 metros, en otras provincias, como Cuenca, se estrecha a 20. Durante varios días los pastores tienen que extremar su vigilancia para evitar que el ganado invada los cultivos. Ante las dificultades, muchos ganaderos optan, sobre todo en invierno, cuando las horas de luz se recortan, por realizar el traslado de las ovejas en camiones.

 

Las rivalidades entre ganaderos y agricultores vienen de lejos y remontan a la Edad Media, cuando la Mesta era una institución poderosa por su influencia económica, derivada de la producción de la lana. Ismael Martínez señala, no obstante, que la secular perduración de la trashumancia hace que los vecinos de las localidades que atraviesan los rebaños estén concienciados de esta servidumbre y, en general, colaboren con los pastores.

 

A pesar de los inconvenientes, Martínez asegura que continuará trashumando, porque "es una forma de vida que debe mantenerse". El 1 de noviembre realizará el recorrido inverso, de regreso a Vilches.

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